El paso del huracán Ian por Florida ha dejado un sendero de destrucción, en especial en el suroeste y centro de este sureño estado, donde hay más de 2,6 millones de personas sin energía, miles continúan atrapados en sus domicilios inundados de agua, algunas carreteras están intransitables y las autoridades hablan de dos posibles muertos.

«Nos aplastó», confesó al programa «Good Morning America» de la cadena ABC el alguacil del condado Lee, Carmine Marceno, quien adelantó que las muertes se contarán por «centenares», una aseveración que luego fue matizada por el gobernador de Florida, Ron DeSantis, que se refirió a los posibles decesos.

DeSantis, en una conferencia de prensa ofrecida en Tallahassee, la capital del estado, a las 20.00 hora local (00.00 GMT del viernes), dijo que se esperan víctimas mortales, pero aclaró que llevará algunos días ofrecer cifras oficiales de fallecidos.

«Relativamente pronto confirmaremos cifras», indicó, tras aclarar que una de las razones por las que no se dan datos oficiales de muertes es porque no hay todavía acceso a centros sanitarios, algunos completamente inundados.