El féretro de Isabel II reposa temporalmente en el salón de baile de Balmoral, donde se estrenó a los doce años en sociedad en The Ghillies Ball y bailó en sus años de reina con Felipe de Edimburgo. Se desconoce si se trata de un deseo expreso de la monarca, que guardaba grandes recuerdos de su estancia favorita en el castillo escocés.»