
La crisis provocada por los bloqueos carreteros continúa agravándose para cientos de transportistas que permanecen varados en diferentes puntos del país. En la localidad de Sayari, sobre la carretera que conecta Oruro con Cochabamba, alrededor de 250 choferes de transporte pesado internacional denuncian que enfrentan una situación cada vez más crítica debido a la escasez de alimentos, agua potable y atención médica.
Fernando Herbas es uno de los conductores afectados. Lleva 43 días viviendo en la cabina de su camión, a tan solo 90 kilómetros de llegar a Cochabamba. Sin embargo, los puntos de bloqueo le impiden continuar su recorrido.
Según relató, el grupo de transportistas avanzó gradualmente desde la zona de Confital, donde permanecieron cerca de doce días, logrando desplazarse únicamente tras la habilitación temporal de algunos pasos. Finalmente llegaron a Sayari, donde nuevamente quedaron detenidos.
La situación se ha vuelto preocupante debido al desabastecimiento de productos básicos. Herbas asegura que las tiendas de la zona ya no cuentan con alimentos suficientes para atender a los cientos de conductores que permanecen en el lugar.
A ello se suma la falta de agua potable. Los transportistas se han visto obligados a consumir agua de un río cercano para cubrir sus necesidades básicas, mientras que la ausencia de servicios esenciales complica aún más las condiciones en las que permanecen.
Entre los afectados se encuentran personas de la tercera edad y conductores con enfermedades preexistentes, como diabetes e hipertensión. También hay familias enteras atrapadas por los bloqueos, incluyendo una niña de cuatro años que acompaña a su padre durante la prolongada espera.
Los choferes denuncian además que no han recibido asistencia de ninguna institución estatal ni servicios de emergencia. Afirman sentirse abandonados y aseguran que ni ambulancias ni brigadas de apoyo llegaron hasta la zona para atender las necesidades de los transportistas.
Herbas sostiene que los habitantes de Sayari no participan de las medidas de presión y acusa a grupos provenientes de otras localidades de mantener los bloqueos. Asimismo, denunció que existen controles improvisados que restringen el tránsito y limitan incluso el uso de teléfonos celulares cerca de los puntos de conflicto.
La desesperación aumenta con el paso de los días. Muchos conductores sobreviven con los pocos alimentos disponibles y organizan la distribución de los recursos priorizando a las personas mayores y a quienes presentan problemas de salud.
Mientras la incertidumbre persiste, los transportistas piden la habilitación de corredores humanitarios que permitan el ingreso de alimentos, agua y medicamentos para quienes permanecen atrapados en las carreteras del país.







