Aproximadamente dos horas de terror fue lo que vivieron los pobladores de las comunidades guaraníes en el municipio de Lagunillas, luego de que la tarde del lunes el clima cambiara repentinamente y azotara las viviendas con vientos huracanados, una torrencial lluvia y granizos.
Ese fue el panorama aterrador que sorprendió, principalmente, a los comunarios de la capitanía Lupaguasu, algunos rumbo a sus trabajos, otros en los cultivos, a los niños en el colegio y a otros en sus viviendas. Pero las ráfagas de vientos hacían creer lo peor, ya que de un rato a otro las precarias construcciones cedieron y las calaminas salieron volando y hasta las paredes empezaron a caer.
Siete fueron las comunidades que vivieron el evento natural: Tapera, Peña,
Aguada Grande, Itaimi, Iguasurenda, Ñancahazú y Ñancami, según confirmó el alcalde de Lagunillas, Héctor Contreras, a tiempo de señalar que son aproximadamente 400 las familias afectadas.
El DEBER







