
La ciudad de Santa Cruz atraviesa una situación crítica debido a la acumulación de residuos sólidos en distintos puntos, tras la suspensión del servicio de recolección por parte de la empresa Piraí, encargada del aseo urbano.
La medida responde a una deuda acumulada de aproximadamente ocho meses por parte del Gobierno Municipal, lo que derivó en la paralización de operaciones. La empresa advirtió que no cuenta con recursos para cubrir salarios ni combustible, imposibilitando la salida de los camiones recolectores.
En sectores estratégicos como el mercado Abasto, La Ramada, la avenida Grigotá, la doble vía a La Guardia y calles del centro, se reporta la formación de microbasurales, con contenedores colapsados y desechos esparcidos en la vía pública. Esta situación ha generado malos olores intensos, proliferación de insectos y un creciente riesgo para la salud de la población.
Comerciantes y vecinos expresaron su preocupación por el impacto directo en sus actividades. En centros de abastecimiento, la acumulación de basura ha provocado la disminución de ventas y condiciones insalubres para la manipulación de alimentos. “El olor es insoportable y la gente evita ingresar a comprar”, señalaron afectados.
Asimismo, denunciaron la falta de respuesta oportuna por parte de las autoridades y advirtieron que la situación podría agravarse, especialmente ante las lluvias, que aceleran la descomposición de los residuos.
Este escenario se presenta en un contexto sanitario delicado, lo que incrementa el riesgo de propagación de enfermedades vinculadas a la contaminación ambiental. La población demanda una solución inmediata para restablecer el servicio y contener el impacto de esta crisis que ya afecta a gran parte de la ciudad.







