El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, salió al paso de las versiones y especulaciones surgidas en el ámbito político y social respecto a una eventual aplicación del estado de excepción en Bolivia, en medio de la coyuntura marcada por más de un mes de conflictos y bloqueos en distintas regiones del país.

La autoridad afirmó que este tipo de medidas no responden a decisiones automáticas ni a interpretaciones externas, sino a un análisis técnico y político que se realiza dentro del Órgano Ejecutivo.

“Quiero decirles, para dejar de lado varias especulaciones que han estado circulando en la sociedad boliviana, que el dictar el estado de excepción es una discusión de los ministros, a la cabeza del presidente, y que será tratada en el momento en que corresponda tratarse; lo demás son especulaciones”, señaló Oviedo.

El ministro enfatizó que la determinación, de llegar a considerarse, es competencia del gabinete de ministros encabezado por el presidente Rodrigo Paz, por lo que pidió evitar anticipar escenarios que aún no han sido definidos oficialmente.

Las declaraciones se dan en un contexto en el que recientemente se aprobó la normativa relacionada en la Asamblea Legislativa, primero en la Cámara de Senadores y luego en Diputados, y posteriormente fue promulgada por el presidente Paz.

Sin embargo, Oviedo recordó que la eventual aplicación de un estado de excepción no es automática, ya que requiere un decreto presidencial específico que debe ser remitido al Legislativo, instancia que cuenta con un plazo de 72 horas para su aprobación o rechazo.

El Gobierno reiteró que cualquier decisión será evaluada en función de la evolución de la conflictividad y dentro del marco constitucional vigente, descartando por ahora una determinación inmediata sobre el tema.