El centro de La Paz se convirtió este lunes en escenario de una protesta minera que recorrió las principales calles de la ciudad, desde el límite con El Alto hasta la sede del Gobierno. Decenas de mineros cooperativistas, junto a dirigentes y representantes de empresas, reclamaron al Ejecutivo soluciones inmediatas ante la escasez de diésel y material explosivo, indispensables para sus operaciones.

Con petardos y bloques de dinamita, los manifestantes llamaron la atención de autoridades y transeúntes, provocando intermitencias en el tránsito y obligando a vehículos a buscar rutas alternas. Durante la movilización, los dirigentes subrayaron que su reclamo no implica dinero, sino reconocimiento y cumplimiento de compromisos que, según denunciaron, el Gobierno ha incumplido.

Ramón Hidalgo, presidente de la Confederación de Cooperativas de Bolivia (Concobol), afirmó que el sector genera empleo y divisas, y pidió “atención inmediata” ante lo que calificó de emergencia productiva. Por su parte, Efraín Silva, presidente de la Federación de Cooperativas Mineras Auríferas de Bolivia (Fecoman), advirtió que si sus demandas no son escuchadas, la protesta podría masificarse a nivel nacional.

Al concluir la marcha, los mineros realizaron un mitín en pleno centro paceño, donde reiteraron la necesidad de garantizar seguridad jurídica y derechos laborales y sociales para todos los asociados.

Esta movilización se suma a la reciente marcha de mineros asalariados, quienes exigieron al Gobierno frenar las tomas ilegales de yacimientos y detener operaciones de empresas no autorizadas que generan daño ambiental en varias regiones del país.