
La sequía y las lluvias caídas fuera de temporada son factores que han provocado un aumento en el precio de la carne que llega a las mesas de la población en todo el país. Este fenómeno climático ha causado escasez de pastura y forraje, alimentos esenciales para el ganado que pastea en el oriente boliviano.
«Este año, la lluvia fue escasa y llegó fuera de temporada, afectando la capacidad de recuperación de los pastos. Sin alimento suficiente, el ganado no engorda y eso encarece todo el proceso», comentó un especialista
Todos los años, el ciclo climático comienza con lluvias entre enero y abril, y después llega la sequía, empezando en mayo. Esta fase se extiende hasta julio, momento en el que muchos ganaderos comienzan a vender sus reses ante la falta de alimento, lo que inunda el mercado de ganado flaco y deprime los precios temporalmente.
Sin embargo, entre enero y abril de este año las lluvias no llegaron; esto se tradujo en menos disponibilidad de pasto, lo que afectó la oferta de ganado apto para el consumo y la engorda.
Luego, entre mayo y julio, hubo lluvias extemporáneas que no llegaron a penetrar la tierra, y por ende no se produjo pastura ni granos, lo que afectó todo el proceso de la producción ganadera.
A medida que se acerca la temporada navideña, la demanda de carne aumenta, empujando los precios aún más. El precio de ganado flaco está por subir debido a las pocas lluvias recientes, que, si bien ayudan al pasto, no tendrán un efecto inmediato en la producción.







