El Mundial femenino sub 17 vivió este lunes un episodio surrealista en el final del partido que Alemania le ganó a Nueva Zelanda por la última jornada del Grupo B del certamen que se celebra en India. Una tormenta eléctrica y una decisión arbitral provocaron una reacción jamás vista en un torneo de tanta trascendencia.

Es que el al cumplirse los 90 minutos del juego que estaba 3-1 en favor de las europeas, ya clasificadas para los cuartos de final, y con las neozelandesas eliminadas, la referee marroquí Bouchra Karboubi detuvo las acciones por una tormenta eléctrica que sobrevolaba la ciudad de Margao. Tras unos minutos de charla con la cuarta árbitra, decidió por suspender el duelo.

Futbolistas, entrenadores y hasta los periodistas creyeron que la jueza había decretado el final. Es que con el tiempo cumplido, el resultado sentenciado y el destino de ambas selecciones sellado, no había sentido de reanudar el partido cuando pase la tormenta. Pero, para sopresa de todos, uno minutos después del pitazo, la árbitra Karboubi llamó a todos de nuevo para continuar con el encuentro. Fue entonces cuando las 22 jugadoras de campo, incrédulas ante la decisión arbitral, optaron por pasarse la pelota unas con otras durante los siete minutos de adición que agregó Karboubi. Fue así que se vio una de las escenas más insólitas de la historia de un Mundial con las futbolistas alemanas y neozelandesas dándose pases sin sentido para que corra el reloj, mientras la jueza, en lugar de dar por terminado el cotejo esperó hasta que se cumplieran los siete minutos adicionados.