En Porongo se respira silencio y nostalgia. La voz de Julio César Salvatierra Gutiérrez, conocido como ‘Puga’, se apagó este viernes 14 de noviembre, dejando un vacío difícil de llenar en la música y la tradición local. Pero su esencia sigue viva en cada hoja de naranjo que algún día convirtió en canción.

‘Puga’ no necesitaba instrumentos sofisticados ni escenarios imponentes. Con una simple hoja entre sus manos, lograba arrancar risas, emociones y aplausos. Desde las fiestas vecinales hasta las visitas de curiosos a la plaza del pueblo, su arte era un puente entre generaciones, uniendo lo antiguo y lo moderno con melodías que parecían flotar en el aire.

Heredero del talento de su hermano Arcelio, llamado ‘Chuto’, desarrolló un estilo propio: improvisar canciones y acompañarlas con el crujido y el susurro de la hoja, creando un sonido único que se volvió inseparable de la identidad porongueña. Para muchos, ‘Puga’ no era solo un músico; era un contador de historias, un guardián del humor y la alegría del pueblo.

La municipalidad expresó su reconocimiento: “Julio César dejó un legado que trasciende la música. Su creatividad y sencillez son ejemplo para todos. Su memoria seguirá viva en la cultura de Porongo”, aseguró el alcalde Neptaly Mendoza Durán.

Hoy, Porongo llora, pero también recuerda. Recuerda la vida de un hombre que convirtió lo simple en extraordinario, que enseñó que la magia puede encontrarse en lo cotidiano, y que la música puede nacer de una hoja de naranjo. ‘Puga’ se fue, pero su arte seguirá resonando en cada esquina, en cada sonrisa, en cada corazón que lo conoció.