Carlos Castillo busca a sus dos hijas -de 8 y 12 años- desde hace 10 días, cuando una quebrada desbordada en Las Tejerías, en la zona central de Venezuela, se las arrancó de los brazos pese a todo su esfuerzo por sostenerlas. Él no guarda esperanzas de hallarlas con vida, pero sí de encontrar sus cuerpos para darles sepultura.

Carlos y otras 19 personas se encontraban dentro de una iglesia cuando se produjo el deslave. Al ver que las lluvias no cesaban y que las olas del alud crecían, todos subieron al techo de la estructura, pero ni siquiera allí lograron salvarse. De la veintena de feligreses, solo seis sobrevivieron, una cuenta en la que no incluye a sus dos hijas.

“Estábamos en la iglesia y ahí perdí a mi esposa y mis dos hijas, y no he conseguido a mis dos hijas todavía (…) eso tumbó donde estábamos montados, nos fuimos todos. Yo las tenía agarradas, (pero) cuando caímos al agua nos separamos”

Las autoridades venezolanas advirtieron el martes que existe un riesgo potencial de que aumente el número de viviendas destruidas y dañadas en una barriada del estado central de Aragua, donde fallecieron tres personas arrastradas por un alud provocado por las torrenciales lluvias que azotan a la región.

Varias toneladas de rocas, árboles, lodo y escombros se abrieron paso súbitamente montaña abajo el lunes en El Castaño, un sector acomodado de la ciudad de Maracay, a unos 150 kilómetros al oeste de Caracas, dejando decenas de viviendas “aisladas y en riesgo”, indicó Protección Civil en un comunicado. Las autoridades han tenido que usar helicópteros para evacuar a muchos de los afectados.