Ángeles García Álvarez, una boliviana que reside en Bogotá y está embarazada, contó cómo vivió el sismo de magnitud 7,4 que sacudió Colombia. Aunque ella, su esposo y su hija de dos años se encuentran a salvo, mantienen preocupación por familiares que viven en zonas donde se reportaron mayores afectaciones.

El fuerte movimiento sísmico que sacudió Colombia sorprendió a Ángeles García Álvarez, una boliviana que vive desde hace más de tres años en Bogotá. La madrugada del sismo se encontraba durmiendo junto a su familia cuando su esposo la despertó al percibir la intensidad del movimiento.
Ángeles, que actualmente está embarazada y es madre de una niña de dos años, relató que los minutos que duró el temblor estuvieron marcados por la incertidumbre y el temor, especialmente porque no sabía si el movimiento podía aumentar de intensidad.
A diferencia de quienes viven en edificaciones que debieron ser evacuadas, su familia no tuvo que abandonar su vivienda. Sin embargo, la experiencia los llevó a tomar mayores precauciones frente a la posibilidad de nuevas réplicas.
UNA EXPERIENCIA QUE NO HABÍA VIVIDO ANTES
La boliviana explicó que durante los más de tres años que lleva viviendo en Colombia ya había sentido un movimiento telúrico, pero ninguno comparable con el registrado esta semana.
Tras el sismo, las autoridades colombianas recomendaron a la población mantenerse alerta y adoptar medidas de prevención ante la posibilidad de nuevos movimientos.
En su hogar, la familia decidió seguir esas recomendaciones y preparar una mochila de emergencia con artículos básicos que puedan ser utilizados rápidamente en caso de una nueva situación de riesgo.
Entre los elementos que tienen previsto incluir están agua, alimentos no perecederos, ropa, documentos importantes y dinero.
BOGOTÁ, SIN DAÑOS GRAVES EN SU ZONA
Ángeles contó que en el sector de Bogotá donde reside no se registraron daños de consideración y que las evacuaciones estuvieron principalmente relacionadas con algunas edificaciones.
Además, señaló que existen mecanismos de alerta para advertir a los habitantes sobre posibles movimientos sísmicos y que también pueden recibirse avisos directamente en los teléfonos celulares.
Pese a que su familia se encuentra fuera de peligro, el temor permanece debido a las noticias provenientes de otras regiones del país.
LA PREOCUPACIÓN ESTÁ EN LOS FAMILIARES
La mayor angustia para Ángeles y su esposo no está en su vivienda, sino en la falta de comunicación con algunos familiares del lado colombiano.
El esposo de la boliviana tiene parientes en zonas que resultaron más afectadas por el terremoto, entre ellas Pereira, por lo que la familia intenta establecer contacto para conocer su situación.
Con el paso de las horas, las labores de búsqueda y atención de personas afectadas continúan en distintos puntos del país, mientras las autoridades mantienen activados los protocolos de emergencia.
Para Ángeles, la experiencia también dejó una enseñanza: estar preparados antes de que ocurra una emergencia puede marcar la diferencia.
Mientras espera recibir noticias de sus familiares, la boliviana permanece junto a su esposo y su pequeña hija en Bogotá, tomando precauciones y siguiendo las recomendaciones emitidas por las autoridades colombianas ante la posibilidad de nuevas réplicas.
FUENTE: UNITEL







