El huracán Beryl se dirigía el miércoles hacia Jamaica mientras los isleños apuraban los preparativos para el impacto de la potente tormenta de categoría 4 que dejó al menos seis muertos e importantes daños en el sureste del Caribe.

En la capital, Kingston, la gente tapiaba las ventanas, los pescadores sacaron sus barcos del agua y se sentaron a jugar dominó junto a una bahía y los trabajadores desmontaban los anuncios publicitarios de las carreteras para protegerlos de los potentes vientos que se pronosticaban.

Pauline Lynch, residente de Kingston, dijo que almacenó alimentos y agua en previsión de la llegada de la tormenta. Mientras el viento agitaba una lluvia ligera, Lynch dijo: “No tengo control sobre lo que viene, así que solamente tengo que rezar para que toda la gente de Jamaica esté a salvo y no suframos muertes ni pérdidas”.

Había una alerta por huracán activa para Jamaica y las islas Gran Caimán, Pequeña Caimán y Caimán Brac. Se prevé que Beryl se debilitará ligeramente en los próximos días, pero seguirá teniendo fuerza de huracán de categoría 3 o mayor a su paso cerca o sobre Jamaica el miércoles, cerca de las Islas Caimán el jueves y de la península del Yucatán, en México, el viernes, según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC por sus siglas en inglés).

Jamaica estaba bajo estado de emergencia y la isla fue declarada zona de desastre horas antes del impacto del huracán Beryl.

El primer ministro jamaiquino Andrew Holness dijo que la declaración de zona de desastre seguirá vigente por siete días. Anunció además un toque de queda para toda la isla entre las 6 de la mañana y las 6 de la tarde del miércoles.

Las fuerzas de seguridad “estarán totalmente movilizadas para mantener el orden público y asistir con medidas de alivio. Tan pronto como pase el huracán, las fuerzas de seguridad han desarrollado planes estratégicos para enfrentar cualquier potencial amenaza de saqueos u otros crímenes oportunistas”, advirtió Holness.

AP