El general Juan José Zúñiga Macías, excomandante del Ejército Boliviano, denunció desde prisión ser víctima de una persecución política, tras más de un año de detención preventiva. En una carta pública, acusa al Gobierno de manipular a la justicia para silenciar su voz y asegura que nunca existió un intento de golpe de Estado, como se le imputa.

CARTA PÚBLICA DEL GENERAL JUAN JOSÉ ZÚÑIGA MACÍAS

PRESO POLITICO DEL REGIMEN

Cochabamba, septiembre de 2025

Hoy la justicia me ha vuelto a dar la espalda. A pesar de las disposiciones claras del Tribunal Supremo de Justicia, que ordenan la liberación de todos los detenidos preventivos con más de un año en prisión, el tribunal que lleva mi caso decidió mantenerme encarcelado.

Queda en evidencia que no existe igualdad ante la ley. Mientras algunos recuperan su libertad, en mi caso se impone la presión política del gobierno, que me exhibe como un trofeo político, temiendo la voz de un soldado que nunca se doblegó. A diferencia de otros comandantes mudos, sumisos al poder de turno y cómplices de la destrucción de la patria.

En ningún momento hubo intento, golpe fallido ni, mucho menos, un golpe de Estado. Yo solo pedí la liberación de los presos políticos y defendí la patria frente a la entrega de sus recursos a intereses extranjeros. Ojalá hubiera existido una intención de cambiar el rumbo del país para salvar a la nación de un gobierno tirano que la empobrece y la endeuda; tal vez hoy Bolivia sería diferente, con menos persecuciones y más justicia para su pueblo. Pero mi única acción fue levantar mi voz por la patria, la justicia y la verdad.

Todos los militares y civiles procesados por los acontecimientos del 26 de junio son absolutamente inocentes. De manera abusiva fuimos encarcelados, cuando lo único que hicimos fue cumplir órdenes. Ese material bélico, esos tanques y vehículos, no se mueven sin autorización del más alto nivel político. Culpar a soldados y oficiales es encubrir a los verdaderos responsables que hoy se esconden tras el poder.

Uno de los argumentos que utilizó el tribunal para rechazar mi solicitud de cesación a la detención preventiva fue que supuestamente representaría un peligro para la sociedad. Juzgue el pueblo boliviano: ¿quién es más peligroso? ¿Un soldado que defiende la patria? ¿Un soldado que pide libertad para los presos políticos? ¿Un soldado que defendió los recursos naturales de la nación? ¿O un gobierno que vende la patria a intereses extranjeros, que empobrece a diario a los bolivianos, que persigue y encarcela permanentemente a quienes piensan distinto, y que endeuda a la nación día a día sin compasión?

No estoy preso por delitos. Estoy preso porque denuncié la entrega de nuestros recursos naturales, porque señalé la traición de un gobierno que se cree dueño de Bolivia y que, creyéndose dueño del Estado, lo maneja como su hacienda privada: divide al pueblo, empobrece a la nación, desprecia y debilita a nuestras Fuerzas Armadas. Y aun así, tampoco me permiten ampliar mi declaración. ¿A qué le temen? ¿A un militar encarcelado?

Soy un soldado de la patria. El soldado no tiene partido, ni militancia: solo tiene a su bandera, a su pueblo y a su familia, que siempre lo espera. Pero siempre defenderé la dignidad de Bolivia y de su pueblo.

No pido privilegios. Exijo igualdad y justicia. Que el pueblo boliviano juzgue quién es el verdadero enemigo: el soldado preso que defendió la patria, o quienes entregan Bolivia al extranjero y traicionan a su gente.

General Juan José Zúñiga Macías

Desde la cárcel al corazón de la patria.