
La mujer que denunció al pastor peruano Marco Antonio N. D. A. L. L. el presunto delito de estupro y violencia familiar o doméstica, decidió hacer pública su versión de los hechos luego de 13 años de silencio, asegurando que su motivación no es causar daño, sino buscar justicia. “No quiero destruir a nadie. Solo pido justicia, especialmente para la adolescente que fui y que no entendía lo que estaba viviendo”, manifestó.
Según su testimonio, los hechos habrían comenzado cuando ella tenía 16 años, en un contexto de vulnerabilidad emocional y espiritual. Señaló que el vínculo se dio bajo una relación de poder y manipulación, ya que el denunciado representaba para ella una figura de autoridad religiosa. “Cuando el abuso viene de alguien que aparenta cuidarte y guiarte espiritualmente, una no se da cuenta de lo que está pasando”, relató.
La denunciante afirmó que la relación se mantuvo en secreto por pedido del pastor y se prolongó durante nueve años. Indicó que los encuentros se realizaban después del colegio o los fines de semana, y que con el tiempo se volvieron cada vez más frecuentes en el departamento del denunciado. Sostuvo que, al ser menor de edad y recién iniciarse en la fe, normalizó situaciones que hoy reconoce como inapropiadas y dañinas.
Con el paso de los años, aseguró que la relación se tornó tóxica, marcada por episodios de maltrato emocional, gritos y conductas violentas. Recién en 2022, afirmó, descubrió que no habría sido la única persona involucrada, lo que le permitió comprender la dimensión de lo ocurrido y la llevó a iniciar un proceso de ruptura definitiva.
La mujer explicó que decidió hablar ahora tras años de terapia psicológica y un largo proceso de reconstrucción personal, luego de atravesar episodios de depresión. “Ocultar la verdad me hizo mucho daño. Hoy me siento libre y con la fortaleza para contar lo que viví”, expresó.
También cuestionó la reacción social frente a este tipo de denuncias. “¿Por qué se cuestiona más a la víctima que al presunto agresor? ¿Por qué pesa más que hayan pasado 13 años y no el hecho en sí?”, reclamó.
Asimismo, denunció presuntas presiones para desistir de una acción legal. Aseguró que el pastor Marco Antonio N. D. A. L. L. habría intentado contactarse indirectamente con ella y, posteriormente, con su madre, mediante mensajes, audios y llamadas telefónicas, solicitando que se retire cualquier denuncia y sugiriendo incluso acudir a instancias judiciales sin abogado.
Finalmente, la víctima reiteró que no denunció antes porque no se sentía preparada emocionalmente. “Recién ahora tengo la valentía para hablar. No por odio, sino por justicia”, concluyó, pidiendo que las autoridades actúen y que el sistema no abandone a quienes denuncian presuntos abusos.







