El dirigente Bismar Daza aseguró que el transporte público trabaja actualmente al 50% de su capacidad debido a la falta de diésel y las largas filas en los surtidores. El sector exige al Gobierno cumplir su compromiso de garantizar el abastecimiento y advierte que cualquier medida de presión será definida con las bases.
La falta de diésel continúa afectando al transporte público y genera preocupación entre los dirigentes del sector, que advierten una reducción significativa en la cantidad de unidades que prestan el servicio a la población.
Bismar Daza, ejecutivo de la Federación, afirmó que la situación es crítica y cuestionó al Gobierno por no haber cumplido, hasta el momento, con el compromiso de garantizar el abastecimiento de combustible.
El dirigente sostuvo que el transporte público actualmente opera aproximadamente al 50% de su capacidad, debido a las dificultades que enfrentan los conductores para acceder al diésel.
“Ahora, por ejemplo, el transporte público trabaja un 50%”, señaló Daza, al explicar que las largas filas en los surtidores se han convertido en una constante, especialmente durante las primeras horas de la mañana.
La escasez de carburantes también tiene un impacto directo en los usuarios, quienes deben esperar durante más tiempo la llegada de los micros debido a la reducción de unidades en circulación.
Daza cuestionó que los transportistas tengan que permanecer durante horas en los surtidores esperando la llegada del diésel y calificó la situación como crítica para el sector.
A esto se suman las interrupciones que se registran durante el proceso de abastecimiento, situación que, según el dirigente, dificulta aún más el cumplimiento de las rutas y horarios del transporte público.
Ante este panorama, el sector exige al Gobierno cumplir con el compromiso asumido de garantizar el abastecimiento de combustible. Daza remarcó que el pedido principal es encontrar una solución y normalizar la distribución de carburantes.
“Nosotros lo que queremos es que el Gobierno, como se ha comprometido de poder abastecer el tema del combustible, que cumpla. Eso sencillamente”, manifestó.
El dirigente aclaró que el sector no busca convocar a bloqueos de manera inmediata y que cualquier medida de presión será evaluada previamente en un ampliado, con participación y aprobación de las bases.
“Nosotros tampoco vamos a decirle a la gente: vaya y bloquee por deporte. No, señores”, sostuvo Daza, al señalar que las decisiones serán tomadas de manera orgánica.
El transporte público se mantiene en estado de emergencia ante la situación y prevé coordinar acciones con sus organizaciones para exigir respuestas concretas de las autoridades.
Mientras continúan las dificultades para acceder al diésel, los dirigentes advierten que la reducción del servicio puede profundizarse si no se garantiza el abastecimiento. Esto podría generar mayores tiempos de espera para los pasajeros y afectar el normal desarrollo de las actividades cotidianas.
El sector espera que el Gobierno atienda su reclamo y adopte medidas que permitan restablecer el suministro de combustible y recuperar gradualmente la capacidad operativa del transporte público.
