
A casi una semana de su desaparición, Tito aún no aparece, su dueña sufre de crisis de ansiedad y ataques de pánico, volvió desde Irlanda solo para llevárselo.
“Yo volví de Irlanda para llevarme a Tito conmigo, porque yo sufro crisis de ansiedad y ataques de pánico, para mí es terapéutico”, dijo a los medios Andrea Iturri, dueña de Tito.
El pasado jueves 8, Andrea en posesión de su gato de nombre Tito (de tres años humanos), intentó viajar en la cabina con el animal, pero no se lo permitieron.
Ante ello se vio obligada de llevarlo en un canil en la bodega de una nave de Boliviana de Aviación (BoA), empresa aeronáutica que los iba a trasladar en vuelo de Tarija hacia Santa Cruz.
Al llegar a su destino, tal fue su sorpresa, le entregaron el canil sin Tito adentro y nadie de la empresa supo responder por el animal.
“Yo me entero (de la desaparición de Tito) al recoger el canil, nadie me entregaba nada, tuve que meterme por las cortinas a pedirle a un personal que, por favor, me pase el canil de mi gatito”, contó.
En ese momento Iturri fue víctima de un ataque de ansiedad, por lo que, informó, que recién tras el evento el personal de BoA se le acercó a comunicarle que “el gato se había extraviado en Tarija y que no tenía más información”.
“A eso de la 1.30 de la mañana me dicen que tengo que esperar a que amanezca, no dormí nada, la pasé muy mal desde ese día”, dijo.
“Volví a Viru Viru a las siete de la mañana a pedir alguna respuesta, nadie sabía nada”, agregó.
Ante la situación y desesperación de la mujer, exigió que la lleven de vuelta hacia Tarija para dar con su mascota.
“Pedí el próximo (vuelo) que tengan, me dieron para las 16.00 en el que yo debería haber llegado a las 19.00 aquí (Tarija) pero llegue con el vuelo retrasado de dos horas”, denunció.
Desde la desaparición de Tito, Andrea no logra encontrar la tranquilidad emocional, lo busca todos los días, algunos en compañía y otros lo hace sola.
Ella volvió desde Europa por el animal y para realizar los trámites de vuelo que se requieren y llevárselo consigo.
“Para mí, él es todo, yo no tengo hijos, no soy casada, soy de una familia reducida. Ese gatito es mi vida, es por eso que también volví. Tuve que ir a Irlanda a buscar mejores oportunidades, pero yo no estaba bien”, señaló.
LA RAZON







