Cochabamba celebra su tercera unión civil de una pareja del mismo sexo hoy. Iver y Álvaro se darán el si este viernes, tras más de 20 años de relación y lucha contra la discriminación. Antes, se registraron dos bodas en la ciudad, en privado y “en secreto”, por temor al rechazo social.

Iver Seoane Guevara y Álvaro Gustavo Torrico, dos cochabambinos de 42 y 57 años de edad, se armaron de valor para acudir ante las autoridades y hacer que su unión sea reconocida ante la sociedad, aunque no ante la legislación boliviana.

Iver es gastrónomo, decorador de interiores y diseñador gráfico. Siempre fue muy abierto y aguerrido respecto a sus derechos, tanto que este carácter lo llevó a ser parte de la comunidad LBTI en Cochabamba, así como de sus primeras ferias y eventos. Todo ello a diferencia de Álvaro que sufrió un alto grado de discriminación laboral a lo largo de su vida, como ingeniero agrónomo.

Protegerse el uno al otro y legitimar su relación fueron los principales motivos que llevaron a esta pareja a proceder con los trámites para esta unión y hacerlo de forma pública, para motivar a otros.

“Para protegernos, ambos siempre hemos buscado la manera de ampararnos ante la ley, hemos hecho un acuerdo de convivencia, hemos firmado documentos internos entre nosotros; todo eso fuimos haciendo y ahora que tenemos esta oportunidad, ¿por qué no tomarla?. Eso legitimiza nuestra relación, y también lo hace más verdadero nuestro sentimiento ente las personas”, asegura Iver, refiriéndose sobre todo a la seguridad económica y herencia en caso del fallecimiento de alguno de los dos.

La pensión por viudez y el seguro médico son dos de los beneficios sociales a los que esta pareja desearía acceder, pero no pueden debido a que solo los matrimonios heterosexuales pueden hacerlo.

“Al principio nadie daba 50 centavos por nuestra relación, yo incluso tuve que escaparme de mi casa por problemas con mi familia. Pero luego ya comprendieron que nuestro sentimiento es verdadero y ya con nuestra unión simbólica que realizamos cuando cumplimos seis meses de relación ya todos nos apoyaron mucho más”, relata.

Iver y Álvaro llevan compartiendo el mismo hogar desde hace 20 años. Cuando cumplieron seis meses de relación decidieron “juntarse -como dicen, y año tras año están más convencidos que fue una de las mejores decisiones de sus vidas.