SANTA CRUZ – El centro histórico de la ciudad se transformó este sábado en un vibrante escenario de cultura y tradición con la celebración de la segunda precarnavalera rumbo al Carnaval 2026. Bajo una temática republicana que evocó la Santa Cruz de antaño, la soberana de la fiesta grande, Camila I, reafirmó su vínculo con el pueblo en un recorrido cargado de emotividad y despliegue artístico.

Desde lo alto de su carro alegórico y visiblemente conmovida, Camila I dedicó un mensaje de agradecimiento a los miles de ciudadanos que se congregaron en la Plaza Principal. “A mi pueblo querido le entrego mi corazón en esta segunda precarnavalera”, expresó la soberana, quien lució una imponente alegoría denominada “Dama de la Libertad”.

La comparsa coronadora 2026, Los Testarudos, acompañó a la reina con una puesta en escena inspirada en el glamour de la época, vistiendo trajes de gobernadores que resaltaron la elegancia del desfile.

El evento también contó con la destacada participación de la comparsa Tremendazos, cuyos 57 socios desfilaron caracterizados como canillitas y damas republicanas, escoltando a su soberana, Laida I. Su presidente, Alejandro Sangruino, aprovechó la ocasión para reafirmar su aspiración de ser coronadores en 2027, con un objetivo de alcance global: impulsar la declaratoria del Carnaval cruceño como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Un total de 33 agrupaciones y comparsas convirtieron las calles en un «minicorso» lleno de ritmo y destreza:

  • Innovación: La agrupación coreográfica ‘Sombrero de Saó’ presentó una coreografía inspirada en los cultivos de caña con 90 bailarines.
  • Identidad Regional: Grupos como ‘Raíces de mi Tierra’ (Chobena chiquitana) y ‘Mitahori’ (con 200 integrantes) mostraron la riqueza folclórica del oriente.
  • Leyendas: Las comparsas femeninas Mitakuña y los Harganes Jr. rescataron mitos cruceños como la diosa Jenecherú.

La segunda precarnavalera consolida el camino hacia la fiesta grande, demostrando que el Carnaval 2026 no solo es una celebración de alegría, sino un espacio fundamental para el rescate de la memoria histórica y la identidad de Santa Cruz.