
El sacerdote Juan Roca Fernández, sentenciado a 10 años de prisión por un caso de abuso a una menor, permaneció prófugo más de dos años, eludiendo su ingreso al penal de Palmasola. Durante ese período, las autoridades lo declararon rebelde y emitieron una orden de aprehensión en su contra.
Recientemente, tras su comparecencia ante la justicia, un juez decidió anular su condición de rebeldía y dejar sin efecto la orden de captura. Como sanción por haber evadido el cumplimiento de la condena, se le impuso únicamente una multa de 200 bolivianos.
La condena original sigue vigente, por lo que ahora corresponde a las autoridades definir cómo se hará efectiva la ejecución de la sentencia. El caso ha generado cuestionamientos sobre los mecanismos que permitieron que un condenado permaneciera fuera del sistema penitenciario durante tanto tiempo y las circunstancias bajo las cuales se levantó la orden de aprehensión.
FUENTE: MARCO ZABALA







