Después de cinco años de solicitudes sin respuesta, vecinos de la calle Ballivian, entre el Primero y Segundo Anillo, consiguieron finalmente que se retire un árbol de más de 50 años que estaba completamente seco y constituía un serio peligro para las viviendas de la zona.

Los residentes denunciaron que el árbol, sin vida desde hace varios años, había ocasionado la caída de ramas sobre una vivienda donde reside una mujer de la tercera edad. Además, otra vecina se vio obligada a abandonar su casa hace ocho meses debido al temor constante de que el árbol colapsara durante los vientos fuertes, dejando sus pertenencias en el lugar y trasladándose temporalmente a un cuarto facilitado por un vecino.

Las gestiones de los vecinos se remontan a las administraciones municipales de Angélica Sosa y Johnny Fernández, sin que en ninguna de estas se atendiera la solicitud. Incluso un dirigente barrial, quien anteriormente trabajó en la Alcaldía, afirmó haber iniciado el trámite, aunque tampoco obtuvo respuesta.

Finalmente, y ante la insistencia de los residentes, bomberos voluntarios coordinaron con la Alcaldía el retiro definitivo del árbol, dado el riesgo evidente que representaba para las viviendas cercanas.

De acuerdo con las normas municipales, la poda y tala de árboles ubicados en espacios públicos es competencia exclusiva del Gobierno Municipal. Los vecinos pueden realizar podas menores, pero no están autorizados a tumbar un árbol sin un permiso formal, ya que esto puede derivar en sanciones económicas.

Los habitantes del barrio señalaron que este no es un caso aislado, pues en la zona existen otros árboles de gran tamaño que presentan raíces debilitadas y podrían caer en temporadas de fuertes vientos o lluvias, por lo que pidieron a las autoridades dar una respuesta preventiva y oportuna.