
Los servicios de emergencia trabajan en las remotas aldeas de montaña donde se teme que aún haya víctimas atrapadas.
En el pueblo de montaña de Moulay Brahim, cerca del epicentro del seísmo, los equipos de rescate buscan sobrevivientes entre los escombros de las casas derrumbadas, mientras los residentes empezaban a cavar tumbas para los muertos en una colina cercana, informaron corresponsales de la AFP.
El ejército instaló un hospital de campaña en el pueblo y desplegó “importantes recursos humanos y logísticos” para apoyar la operación de rescate, informó la agencia estatal de noticias MAP.Se trata del seísmo más fuerte que ha sacudido el reino norteafricano, y un experto lo describió como el “mayor de la región en más de 120 años”.
Allí donde los terremotos destructivos son poco frecuentes, los edificios no están construidos con la robustez necesaria, por lo que muchos se derrumban y causan muchas víctimas”, declaró Bill McGuire, profesor emérito del University College de Londres.
Según datos actualizados del Ministerio del Interior, el seísmo causó el sábado al menos 1.037 muertos, la mayoría en las provincias de Al-Haouz, el epicentro, y Taroudant. Otras 1.204 personas resultaron heridas, 721 de ellas en estado crítico, según el Ministerio.
El coronel de Protección Civil Hicham Choukri, que dirige las operaciones de socorro, declaró a la televisión estatal que el epicentro y la fuerza del terremoto han creado “una situación de emergencia excepcional”.
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