Un periodista brasileño llegó hasta el Chapare para entrevistar el dirigente cocalero Evo Morales. Fue recibido por su “seguridad”, decenas de cocaleros “armados” con lanzas y escudos que protegen al exmandatario las 24 horas del día.
“Evo Morales es un ‘foragido‘ (prófugo, en portugués) y está escoltado por 3.000 civiles armados con lanzas y escudos, una fortaleza al interior de Bolivia (en el Chapare) lo protege”, narra el periodista en la entrevista que se difundió en el programa “Domingo Espectacular” que se difunde en el vecino país.
Morales recibió a un equipo de prensa de Récord TV, de Brasil. “No importa si pasamos frío, calor o lluvia, estamos cuidando del futuro de Bolivia”, le dice uno de los cocaleros al periodista, que revela que desde hace un año intentaba lograr la entrevista.
Luego, como sucediera hace unos años con la entrevista que concedió el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden a un periodista estadounidense, el brasileño relata: “El lugar de la entrevista era un misterio, para asegurar la seguridad del expresidente, no fuimos informados sobre el punto exacto donde se encuentra, sabemos apenas que es un viaje de cuatro horas”.
“La única persona que conoce su ubicación es un guía que nos acompaña, alguien muy próximo a Evo Morales”, dice y narra un “viaje por caminos en pésimas condiciones”, y comenta que es “escoltado por la seguridad de Morales hasta el lugar de la entrevista”.
Según cuenta en el video el periodista, Morales lo recibió en una sede cocalera en Lauca Ñ, en Sinahota. La sala, un escritorio en realidad, está adornada con fotos de la presidencia de Morales, se ve una foto suya junto a Fidel Castro, hay banderas de Bolivia y una wiphala.
“Estamos frente a frente con uno de los políticos más polémicos de América Latina”, dice el brasileño. En el diálogo, Morales dice: “primero nos robaron la sigla ilegalmente, conseguimos una sigla, Frente Para la Victoria y anularon su personería jurídica, conseguimos un nuevo partido, Pan-Bol y nos eliminaron otra vez; es una forma de atentar contra la democracia, una ruptura al orden constitucional, un golpe a la democracia”.
“No perdemos la esperanza”, de dice Morales a su entrevistador y denuncia que, supuestamente, el jefe de estado, su exministro de Gobierno, envió a matarlo en 2024.
