Sebastián Enrique Marset Cabrera, de 32 años, nació en Uruguay el 10 de abril de 1991, en donde tiene antecedentes por tenencia de estupefacientes (año 2013), tres delitos de tráfico ilícito de estupefacientes (año 2013), en la modalidad de organización y en calidad de coautor en dos de ellos, y por homicidio (año 2018).

Este individuo de nacionalidad uruguaya fue y continúa siendo objeto de investigaciones en su país, donde en el 2013 fue procesado penalmente en el marco de una operación denominada Halcón, en la cual fueron incautados 173 kilos de marihuana y 335 gramos de cocaína.

Ya en 2020 Marset, su pareja Gianina García Troche -también uruguaya- y sus dos hijos se instalaron en Paraguay. Los lujos no le eran ajenos: autos de altísima gama -uno de ellos blindado-, un departamento millonario en Asunción -piso 15 del Palacio de los Patos- y una serie de supuestos nuevos trabajos a través de los cuales se presume que lavaba dinero.

Marset se asoció al narco Jose Insfrán, fundador de Mastian Productions, una empresa encargada de producir eventos. Según El Observador, Romeo Santos, Chichi Peralta y Rombai fueron algunos de sus clientes. También estuvo vinculado a través de uno de sus testaferros, Alberto Koube Ayala, al Grupo Tapyracuai S.A, una empresa de venta de vehículos todo terreno, motocicletas y embarcaciones que después se convirtió en Total Cars, con sede en Asunción y Ciudad del Este (Paraguay).

A través de otro dos testaferros, el clan de Marset estuvo vinculado a otras corporaciones, entre ellas Industrial Aceitera S.A.C, en Capiatá, y San José Import-Export, en Ciudad del Este.

En 2021 decidió ser futbolista profesional y, luego de pagar USD 10.000 por la camiseta número 10, se hizo su lugar en Deportivo Capiatá, un equipo de la B paraguaya. Marset habría invertido importantes sumas de dinero en el club e incluso le regaló dos yates, una quinta y una casa al entrenador, según informó La Diaria.

También estuvo vinculado al club Rubio Ñu y realizó inversiones para remodelar el estadio y mejorar las instalaciones del club. En ese ámbito, desarrolló diversos mecanismos para lavar dinero, como por ejemplo convirtiendo a sus empresas en auspiciantes de los cuadros ya mencionados y más, como River Plate de Paraguay. Se presume que otra de estas maniobras fue la venta de jugadores al Trikala, un equipo de la B griega. Poco tiempo después dio sus primeros pasos como contratista.

Para poder montar lo que la inteligencia regional llamó “clan familiar”, Marset se rodeó de familiares y conocidos que lo ayudaban a disimular sus negocios ilícitos a través de la conformación de empresas e inversiones. Entre los identificados por oficiales de inteligencia de Brasil, Argentina y Paraguay como parte del clan se encuentran a su pareja Gianina García Troche y al menos ocho personas más.

Además, aparece Federico Santoro Vasallo, un uruguayo buscado por Interpol por ser el presunto encargado de transportar a los pasajeros del avión iraní Emtrasur que aterrizó en Argentina. Según la ministra de la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay, Zully Rolón, Santoro es una pieza clave en la circulación de dinero proveniente del narcotráfico entre la triple frontera Argentina-Paraguay-Brasil.

En tanto, Marset se habría asociado al clan de la familia Insfrán, liderado por el paraguayo Miguel Ángel Isfrán -conocido como Tío Rico-, informó la Unidad de Investigación Sensitiva de la Senad, la Secretaría Antidrogas del Paraguay.

Mientras forjaba todo este frente de empresas, su carrera como narcotraficante crecía en la oscuridad: producía cocaína en Bolivia, la acopiaba en Paraguay y la distribuía principalmente en el mercado europeo.

Según detalla la Senad, el narcotráfico consta de cinco etapas y Marset se encargaba de ellas en su totalidad. La producción la llevaba a cabo principalmente en Bolivia y Colombia. El tránsito, desde Bolivia hacia el Chaco paraguayo, en donde se distribuía a lo largo y ancho del territorio para su acopio, en distintos lugares. Luego llegaba el momento de la exportación y distribución en el mercado internacional. Por último, el lavado de dinero recaudado a través de distintas actividades pantalla. Para concretar todas las distintas etapas, el clan familiar contaba con aviones, pilotos, campos y camiones, entre otros inmuebles y vehículos.

En septiembre de 2021, Sebastián Marset fue detenido en Dubái por intentar cruzar la frontera portando un pasaporte paraguayo falso. Al no poder ser liberado a través del embajador paraguayo en Qatar, Ángel Barchini, Marset solicitó al gobierno uruguayo que se le otorgara el pasaporte en la sección consular de la embajada de Uruguay en Emiratos Árabes Unidos. En noviembre, la Dirección Nacional de Identificación Civil imprimió su pasaporte con vigencia hasta 2031 y, en enero de 2022, quedó en libertad y pudo continuar su recorrido. Desde ese momento se encuentra prófugo y tiene desde marzo una orden de captura emitida por Interpol.

En Uruguay, sus antecedentes se habían extinguido y las causas que tenía abiertas se habían archivado por falta de pruebas. Esa fue la justificación utilizada por el gobierno uruguayo para la expedición de su pasaporte. Esta entrega generó repercusiones de todo tipo que desembocaron en una interpelación a dos ministros convocada por el Frente Amplio y en una investigación abierta por la Fiscalía General de la Nación.