En el marco de las celebraciones del Carnaval, vecinos e instituciones públicas y privadas del centro histórico de Santa Cruz de la Sierra han decidido reforzar la protección de sus inmuebles con huele y calaminas, con el objetivo de evitar que las fachadas sean pintarrajeadas durante los tres días de festejo.

Propietarios y residentes expresaron su preocupación por los daños que cada año sufren las paredes del casco histórico a causa del uso excesivo de pintura y otras sustancias. Señalan que, si bien el Carnaval es una expresión de alegría y tradición, en muchos casos el exceso termina afectando la infraestructura, dejando manchas y deterioro en edificaciones que forman parte del patrimonio urbano.

“Que se diviertan, pero que no pinten las propiedades privadas”, manifestaron algunos vecinos, quienes consideran que debe existir mayor conciencia y respeto hacia los inmuebles, así como sanciones para quienes dañen fachadas. También recordaron que en anteriores gestiones municipales se promovió la reducción del uso de pintura durante el Carnaval; sin embargo, sostienen que estas campañas no han sido suficientes.

Los ciudadanos remarcan que mantener en buen estado las viviendas y edificios del centro implica una inversión económica importante, por lo que piden responsabilidad a quienes participan en las celebraciones. Asimismo, sugieren que las actividades más intensas se concentren en espacios habilitados para el Carnaval, a fin de evitar daños y gastos innecesarios.

Mientras tanto, la colocación de mallas y calaminas se ha convertido en una medida preventiva cada vez más frecuente para resguardar la belleza arquitectónica del casco viejo cruceño durante la fiesta grande.