La política boliviana despide con pesar a Gustavo Adolfo Aliaga Palma, diputado de Comunidad Ciudadana (CC) y diplomático de amplia trayectoria, quien falleció el jueves a los 70 años. La noticia generó conmoción entre colegas, amigos y autoridades, que lo recordaron como un hombre íntegro, cercano y comprometido con el país.

Este viernes, sus restos fueron trasladados al antiguo edificio de la Asamblea Legislativa para su velatorio. Durante la sesión parlamentaria, el vicepresidente David Choquehuanca solicitó un minuto de silencio en honor a Aliaga, destacando su aporte a la institucionalidad y la democracia boliviana.

Entre los que expresaron su pesar estuvo el exmandatario Jorge Tuto Quiroga, amigo cercano, quien lo describió como “un diplomático excepcional y un amigo del alma”. A través de sus redes sociales, Quiroga expresó: “Duele como la pérdida de un hermano… Changuito, hijito —como nos llamábamos siempre— te voy a extrañar ahora más que nunca”.

El expresidente Carlos Mesa también lo recordó con afecto: “Se ha ido un amigo entrañable y un gran boliviano. Diplomático, diputado nacional, pero sobre todo, una extraordinaria persona. Un abrazo por siempre, Gustavo”. El diputado Enrique Urquidi, entre lágrimas, lo definió como “un amigo de calidad humana, siempre dispuesto a demostrar cariño y buen humor”.

Desde Santa Cruz, el gobernador Luis Fernando Camacho resaltó su rol en la unidad de la oposición democrática y su carácter tolerante, calificándolo como “un boliviano ejemplar que trabajó intensamente por el país”.

Una carrera dedicada a Bolivia

Aliaga fue egresado de la Academia Diplomática de Bolivia y obtuvo maestrías en Relaciones Internacionales y Política Económica Internacional en Argentina. Su trayectoria comenzó en 1979 y abarcó cargos clave como secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores, secretario general de la Vicepresidencia y de la Presidencia del Congreso Nacional y viceministro de Coordinación Gubernamental.

Participó también en la defensa de Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia y desde 2020 ejercía como diputado por La Paz, destacándose por promover el diálogo, la institucionalidad democrática y la diplomacia como vía de entendimiento. Además, fue autor de obras sobre historia política y parlamentaria, entre ellas Historia del Palacio de Gobierno y Reglamentos históricos del Poder Legislativo boliviano (1831–1884).

Un legado de integridad y humanidad

Gustavo Aliaga deja un legado de coherencia, servicio público y humanidad. Sus colegas coinciden en que su partida representa la pérdida de un hombre de Estado, un intelectual de la política y un servidor comprometido con Bolivia, cuya vida estuvo dedicada a fortalecer la democracia y la diplomacia del país.