Durante tres horas se prolongó la tensión entre vecinos de Porongo y funcionarios de la Gobernación cruceña. Éstos últimos, querían salir de las oficinas para retornar a sus casas, pero se encontraron con la posición firme de quienes están en vigilia. Luego de una larga espera, se permitió su salida de los trabajadores. Esto sucedió entre las 15:00 y 19:00 del jueves.
Efraín Suárez, asesor de Gestión Institucional de la Gobernación, calificó la situación como «secuestro» ya que no se permitió la libre locomoción de los funcionarios. Responsabiliza de la situación a uno de los representantes del comité impulsor de la carretera Buena Vista- Las Cruces, en el municipio de Porongo.
Roberto Soliz, vecino y productor de Porongo, respalda las movilizaciones. Por cuarto día consecutivos, entre 1.000 y 1.500 personas se mantienen apostadas ante las puertas de la Gobernación.
Soliz asegura que son más, unas 3.000 familias viven en la zona. La mitad de ellas, no ha logrado regularizar sus documentos de propiedad. «No es un secuestro, es una vigilia», aclara en una conversación telefónica. También se refiere al supuesto «amedrentamiento» que sufren algunos dirigentes con amenazas de procesos.








