
Pese a que los seguidores de Evo Morales anunciaron el domingo una “pausa humanitaria” en los bloqueos de carreteras, estos continúan activos este lunes, con al menos siete puntos cortados, todos en el departamento de Cochabamba, según reportó la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).
Los bloqueos se concentran en dos rutas principales: en la ruta nueva, hay dos cortes, uno en el Puente Lágrimas, en Ivirgarzama, y otro en Villa Tunari, sector Puente San Pedrito. En la vía antigua que conecta oriente con occidente, se registran cinco puntos bloqueados: en el Cruce Pocona (retén Epizana), en Colomi (sector Tutimayu y acceso a Pilancho), en el Cruce Tiraque (municipio de Colomi), en el Cruce Vacas – Arani y en Villa San Isidro (puente Lope Mendoza).
La carretera hacia oriente, a la altura del kilómetro 16 en la zona de Chiñata, municipio de Sacaba, cumple ya 15 días bloqueada por sectores afines a Morales, lo que ha generado una situación crítica especialmente para cientos de maestros rurales que intentan llegar a sus destinos educativos en municipios del Trópico de Cochabamba. Los docentes han denunciado que deben pagar en cada punto de control informal para poder avanzar, y en algunos tramos solo pueden continuar a pie o mediante trasbordos por rutas alternas que son altamente peligrosas. Además, han sido sometidos a revisiones e incluso amenazas, lo que dificulta el cumplimiento de sus labores y hace inviable la modalidad virtual para la enseñanza.
El impacto de los bloqueos no es solo humano sino también económico. La Cámara Agropecuaria de Cochabamba reporta millonarias pérdidas debido a la paralización del transporte de productos agrícolas y la falta de combustible. Más de 40 camiones con productos están varados en las carreteras, afectando a unas 22 mil familias que dependen de la producción agropecuaria. La situación genera preocupación en un departamento que es un eje articulador de la economía nacional y proveedor clave de alimentos para La Paz y El Alto. Además, se ha registrado un encarecimiento de los productos finales, afectando especialmente a los sectores más vulnerables.
Aunque el “Pacto de Unidad” evista decretó la pausa humanitaria para permitir una investigación internacional sobre los hechos violentos ocurridos durante las protestas, las medidas de presión continúan y se mantienen bloqueos que afectan la conectividad entre oriente y occidente, con suspensión de viajes hacia Santa Cruz y dificultades en el transporte interdepartamental.
Esta situación mantiene en tensión a la población y a los sectores productivos, mientras los maestros rurales y otros ciudadanos enfrentan dificultades para cumplir con sus actividades cotidianas debido a los bloqueos persistentes.







