El Partido Demócrata Cristiano (PDC), que asumirá el mando del país con Rodrigo Paz como presidente, informó que las organizaciones sociales vinculadas al Movimiento al Socialismo (MAS) no ocuparán espacios dentro del nuevo gobierno. La medida busca —según explicó la diputada Claudia Bilbao— garantizar independencia institucional y evitar presiones políticas.

Durante una entrevista en el programa Hagamos Democracia de la red Erbol, Bilbao sostuvo que el objetivo de esta determinación no es marginar a los sectores sociales, sino establecer una nueva forma de relación entre el Estado y las bases sindicales.

“No se trata de excluir, sino de trabajar por ellas, en sus demandas de salud, educación y empleo. Pero no participarán directamente en la gestión pública”, aclaró la legisladora alteña.

La parlamentaria señaló que la presencia de dirigentes sindicales en el aparato estatal durante los últimos años derivó en una distorsión del servicio público y debilitó la institucionalidad del país.

“El reparto del poder entre grupos y dirigentes fue uno de los mayores errores de los gobiernos anteriores”, expresó.

Bilbao afirmó que el nuevo gobierno priorizará la estabilidad institucional y el trabajo legislativo coordinado, sin intereses personales ni presiones de sectores políticos o sindicales.

Consultada sobre el diálogo con la Central Obrera Boliviana (COB), la diputada indicó que se mantendrán las conversaciones, pero sin condicionamientos. “Vamos a escuchar a todos, pero el Ejecutivo no será un espacio de negociación para cargos”, puntualizó.

Asimismo, confirmó que el PDC reducirá la estructura estatal como parte de su política de austeridad. Se prevé eliminar los ministerios de Aguas, Tierras y Justicia, y fusionar otras carteras, con el propósito de conformar un gabinete compuesto por 12 ministerios.

“El país necesita un Estado eficiente. Hay dependencias donde se cobra sin trabajar y eso debe terminar”, añadió Bilbao.

La legisladora también cuestionó el rol de las organizaciones sociales en los últimos años, señalando que muchas perdieron legitimidad al estar cooptadas por el poder político. “Dejaron de representar a sus bases y solo defendían intereses propios”, concluyó.