En su primera Navidad como pontífice, el papa León XIV celebró la misa solemne en la Basílica de San Pedro y retomó la tradición de felicitar la Navidad en diez idiomas, asomado al balcón principal del Vaticano.
Antes de impartir la bendición Urbi et Orbi —a la ciudad y al mundo—, que concede indulgencia plenaria a los fieles, el Sumo Pontífice envió un mensaje de esperanza y unidad, destacando la importancia del diálogo y la reconciliación.
Durante su homilía, León XIV realizó un llamado firme a la paz en los distintos focos de conflicto del planeta, exhortando a los líderes mundiales a priorizar la vida, la justicia y la solidaridad en esta fecha significativa para el mundo cristiano.
