
Gisela Flores, madre de un niño de 9 años que recibe tratamiento en el Instituto Oncológico de Santa Cruz, alertó sobre la severa escasez de medicamentos para quimioterapia que pone en riesgo la vida de más de un centenar de menores. Según relató, el centro recibe una cantidad mínima de fármacos, insuficiente incluso para cubrir un mes, pese a que cada paciente requiere entre cuatro y cinco medicamentos de manera constante para continuar su terapia.
La situación se agrava por el alto costo de estos insumos, que pueden alcanzar hasta 13.000 bolivianos por unidad, un monto inaccesible para la mayoría de las familias. Flores lamentó que esta carencia haya derivado en la pérdida de vidas, debido a que varios niños no lograron acceder al tratamiento de manera oportuna.
Ante este escenario, los padres de familia anunciaron que conformarán un comité y elegirán un representante que pueda canalizar sus demandas ante las autoridades. Su objetivo es exigir un abastecimiento urgente y garantizar la continuidad de los tratamientos para los menores que dependen de estos medicamentos para sobrevivir.
Flores pidió a las instituciones departamentales y nacionales asumir acciones inmediatas, recordando que la salud de los niños no puede seguir dependiendo de donaciones ni de los esfuerzos individuales de los padres. “No podemos seguir esperando mientras se pone en riesgo la vida de nuestros hijos”, expresó.







