En el inicio de la Semana Santa 2026, con la celebración del Domingo de Ramos, el arzobispo de Santa Cruz, René Leigue Cesari, invitó a los fieles a contemplar el gran desafío que propone Jesucristo: amar a todos sin condiciones.

Durante su homilía, cuestionó las expectativas humanas frente a Dios —muchas veces marcadas por la inmediatez y los propios intereses— y recordó que Jesús no solo revela el rostro misericordioso del Padre, sino también el camino que cada creyente está llamado a seguir. En este sentido, subrayó que el amor de Dios es más grande que cualquier necesidad inmediata y que su deseo es que todos alcancen la santidad, dejándose transformar por su gracia.

Mons. Leigue exhortó a vivir esta Semana Santa como un tiempo profundo de oración y encuentro con Dios, permitiendo que Él actúe en la vida de cada persona más allá de las expectativas particulares. Recordó que Cristo nos ama hasta el extremo, entregando su vida por la humanidad, y animó a los fieles a abrir el corazón para experimentar ese amor que conduce a la vida nueva de la Resurrección. Así, invitó a toda la comunidad a recorrer estos días santos con fe, reconociendo en ellos una oportunidad para renovar la esperanza y acoger el don de la vida que Jesús viene a ofrecer.

El gran desafío de Jesús, amar a todos
Jesús toma el más grande desafío de los desafíos. Amó. Ese gran desafío de Jesús, el amar a todos. Y lo hemos visto aparentemente como una contradicción. Hemos empezado con las palmas, con cantos, la entrada de Jesús con alegría y luego nos hemos encontrado con la pasión, la cual hemos escuchado en esta lectura, donde Jesús entra y todos lo esperaban como el rey que debería ser, un rey que entre con su poder, que haga lo que la gente esperaba, haga parecer el bien, cumpla sus deseos, cumpla aquello que ellos esperaban que ese rey haga.

¿Qué esperamos de Jesús?
Sin embargo, entra de una manera diferente y es ahí donde empieza a verse esta contradicción. La gente empieza a ver las cosas diferentes en Jesús. Creo que ahí nos manifestamos también nosotros. Y la pregunta está: ¿qué esperamos de Jesús?, ¿qué queremos de él?, ¿cómo lo vemos?, ¿cómo lo manifestamos en nuestra vida?

Jesús nos muestra lo que Él quiere de nosotros.
Lo vemos a Jesús como ese rey que nos va a arreglar nuestra situación o lo vemos a Jesús como nuestro salvador, que viene no para amortiguar nuestra realidad, sino para mostrar realmente lo que él quiere de nosotros, y nos lo demuestra en lo que hemos escuchado frente a la autoridad de Jesús, escuchando todo aquello que se inventaron para que sea crucificado.

Jesús nos ama a todos.
Y sin embargo, Jesús pareciera, y es así, que no se molesta por eso. Al final él los ama y nos ama a todos. No tiene esa venganza. No le viene por la mente eso de decir: “Aquí no puedo”. Él sigue escuchando todo y al final lo que les dice a sus discípulos, y también nos lo dirá a nosotros: oren ustedes también para no caer en tentación.

A veces le pedimos algo a Dios y queremos respuesta inmediata, sino vienen nuestras dudas.
Creo que es importante esto para nosotros porque estamos en una realidad, en una situación complicada, difícil, y a veces esperamos también de Dios que haga milagros en nuestra vida, pero ese milagro a nuestra manera.

Le pedimos algo y queremos que eso que le pedimos se manifieste inmediatamente.

Queremos que se manifieste el poder de Dios y, si no es así, vienen nuestras dudas: si realmente Dios me escucha, si realmente Dios es todopoderoso, como decimos, si realmente él hace lo que le pedimos. Y equivocamos a veces el camino, nos cansamos muchas veces porque no siempre conseguimos lo que pedimos.

Jesús nos quiere mostrar que el amor es más grande.
Eso se manifiesta en esta gente que estaba ahí. Lo escuchábamos aquí en la lectura. Pedro lo niega, los discípulos desaparecen, la multitud ahí también desconcertada, los fariseos a su manera viendo las cosas, y Jesús en medio de ellos diciendo que el amor es más grande. Y eso es lo que nos quiere mostrar.

Dios quiere que todos seamos Santos.
Creo que esto es lo que nos muestra hoy día en esta lectura y es lo que nosotros tendríamos que vivir en esta semana: sentir ese amor de Dios en nuestra vida. Semana Santa, eso: que Dios nos ama, el más santo de todos los santos, y quiere que nosotros también seamos santos. Y para ser santos tenemos que amar, y amar sin condiciones, así como él nos ama, así como él nos amó y nos amará siempre.

Dios nos ama y nos ama hasta el extremo, Por eso da su vida por nosotros.
Ese es nuestro Dios, ese es Jesús. Y eso él vino a mostrarnos: que Dios nos ama y que nunca tomará venganza, a pesar de la condición y lo que nosotros hagamos, porque él nos ama y nos ama hasta el extremo.

Por eso da su vida por nosotros y al final pide que nosotros todos seamos perdonados. Él no nos tomará en cuenta eso.

Semana Santa: que toda la semana sea también llena de oración.
Esto acá no es una buena noticia que queremos escuchar y creo que eso es lo que hoy cada uno deberíamos tomar en cuenta en esta Semana Santa que empezamos hoy con esta celebración. Que toda la semana sea también llena de oración.

No miremos a Dios con nuestros propios intereses, dejemos que el actúe en nosotros.
Hoy la Iglesia nos presenta el gran misterio de nuestra fe en esta semana. Que lo vivamos así, que sintamos la presencia de Dios, que no lo miremos a Dios solamente con nuestros propios intereses, sino también que dejemos que él actúe en nosotros y, como él mismo lo decía en la lectura: que se haga en mí tu voluntad y no la mía.

Nuestra voluntad muchas veces es escapar del compromiso que tenemos. Él nos enseña que amar es cumplir fielmente nuestro credo en él. Eso es el amor: amar hasta el extremo, así como él lo hizo.

Esta semana experimentemos el amor de Dios, viene para darnos vida con su resurrección.
Les invito a que esta semana podamos experimentar ese amor de Dios, que él viene para eso, para darnos vida con su resurrección y hacer morir el pecado con su muerte. Y que nosotros sintamos esa alegría de ser hijos e hijas de Dios y, con esa alegría, vamos al encuentro de él.

Que el Señor nos acompañe y que podamos experimentar ese amor que él derrama en cada uno de nosotros en esta semana, Semana Santa, que empezamos hoy con esta celebración.
Que así sea.