El ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, responsabilizó este martes a la gestión del presidente Luis Arce por los problemas detectados en la calidad de la gasolina distribuida en el país y aseguró que los combustibles actualmente importados por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) cuentan con certificaciones internacionales de calidad.

En medio de denuncias de conductores particulares y del transporte público por daños mecánicos, Medinaceli afirmó que el combustible importado “cumple todas las características y especificaciones técnicas” y que, en condiciones normales, la mezcla con etanol —que también cumple los estándares— no genera inconvenientes.

“El problema surge con lo heredado de la anterior administración. Es como reutilizar el aceite varias veces: llega un punto en que ya no sirve”, explicó la autoridad, al señalar que los residuos acumulados en tanques de almacenamiento de YPFB afectaron la calidad final del producto.

Expertos del sector advirtieron que en varios motores se detectó presencia de carbonilla, un residuo fino de carbón que, con el tiempo, provoca daños en los sistemas de combustión. Frente a ello, Medinaceli indicó que se tomó la decisión de reducir la proporción de etanol en la mezcla e incrementar el uso de combustible de mayor calidad como medida inmediata de corrección.

Según el ministro, el origen del problema se identificó en los tanques de la petrolera estatal, donde persistían residuos de líquidos almacenados durante gestiones pasadas. “No fue un problema del combustible importado, sino de los sistemas heredados”, sostuvo.

Por su parte, el presidente de YPFB, Yussef Akly, afirmó que la situación ya fue solucionada y que se adoptaron medidas estructurales para evitar que el problema vuelva a presentarse. “Era un sistema ineficiente heredado. La borraza acumulada en los tanques, producto del desabastecimiento de años anteriores, terminó afectando la calidad del combustible”, señaló.

Akly reconoció que estos residuos también provocaron fallas en motores en gestiones pasadas y explicó que, tras identificar el problema, se modificó el proceso de mezcla. “Antes se hacía en tanques de almacenamiento; ahora la mezcla se realiza directamente en refinería, incorporando nuevos controles en la cadena”, detalló.

Asimismo, indicó que se realizó un mapeo de las regiones afectadas, precisando que la situación no fue generalizada a nivel nacional, sino focalizada en determinados puntos del país. “Las correcciones ya están en marcha y este problema no debería repetirse”, aseguró.

En cuanto a las investigaciones técnicas, Akly informó que se activaron controles en toda la cadena de suministro, desde el ingreso del combustible por puertos y fronteras terrestres, hasta el almacenamiento, transporte y distribución. “Los controles de calidad habituales arrojaban resultados positivos, pero existían residuos con componentes que requerían análisis más específicos”, explicó.

Finalmente, señaló que se identificaron elementos como manganeso y goma en residuos heredados de gestiones anteriores, los cuales no suelen detectarse en estudios convencionales, pero que terminaron afectando la mezcla final del combustible.

Las autoridades aseguraron que los nuevos procedimientos permitirán garantizar la calidad del producto y recuperar la confianza de los usuarios.