Tras dos meses de postergación por los bloqueos de carreteras, 74 fraternidades volvieron a recorrer las calles de La Paz en la Fiesta Mayor de Los Andes, una celebración que reúne tradición, devoción y un importante movimiento económico.
Las calles de La Paz volvieron a vibrar al ritmo de las bandas de bronce, el colorido de los trajes típicos y la profunda devoción al Señor Jesús del Gran Poder. Después de dos meses de retraso, provocado por los bloqueos de carreteras que afectaron al país durante 53 días, la tradicional Entrada del Gran Poder reunió este sábado a más de 130.000 bailarines y músicos en una de las expresiones culturales más importantes de Bolivia.
Desde las primeras horas de la mañana, miles de personas se concentraron a lo largo del recorrido para presenciar el paso de las 74 fraternidades folclóricas que, con danzas autóctonas y mestizas, rindieron homenaje al Tata del Gran Poder, en una festividad reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
El recorrido comenzó con una procesión religiosa encabezada por la imagen del Señor Jesús del Gran Poder, seguida por sacerdotes, monaguillos, prestes y autoridades nacionales y municipales, quienes acompañaron el inicio de la celebración que cada año convierte a La Paz en el escenario de la mayor manifestación folklórica del país.
Durante el acto, el canciller y ministro interino de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía, Fernando Aramayo, destacó la presencia de miles de visitantes nacionales y extranjeros, entre ellos alrededor de 16.000 turistas bolivianos que llegaron para participar de la festividad.
La autoridad resaltó que el Gran Poder representa mucho más que una entrada folclórica, al convertirse en un espacio donde Bolivia muestra al mundo la riqueza de su identidad cultural, sus tradiciones y la diversidad de sus danzas.
En esta versión participaron fraternidades de Morenada, Caporales, Diablada, Tinku, Kullawada, Saya, Salay, Tobas, Llamerada, Waca Waca, Incas, Potolos, Sicureada y otras expresiones del folclore nacional. La Morenada volvió a ser la danza con mayor presencia, al congregar cerca de una veintena de fraternidades.
Además del componente religioso y cultural, las autoridades destacaron el impacto económico que genera la festividad. Hoteles, restaurantes, artesanos, bordadores, bandas musicales, empresas de transporte, comerciantes y cientos de trabajadores vinculados al turismo se benefician con el movimiento que produce la llegada de miles de visitantes.
La Entrada del Gran Poder no solo representa una de las celebraciones religiosas más importantes del país, sino también una manifestación viva de la identidad boliviana, donde la fe, la música, la danza y las tradiciones vuelven a encontrarse para mostrar al mundo la riqueza cultural de Bolivia.
