La comparecencia del uruguayo Sebastián Marset ante un juez federal en Estados Unidos no es un trámite más, sino el ingreso formal a uno de los sistemas judiciales más rigurosos del mundo, donde los procesos por crimen organizado suelen extenderse por años y derivar en condenas severas.
La audiencia prevista para este viernes permitirá a la Fiscalía formalizar los cargos por lavado de activos, aunque el alcance del caso podría ampliarse conforme avance la investigación. En este tipo de procesos, la estrategia del Ministerio Público suele apoyarse en una acumulación progresiva de evidencias que, con el tiempo, terminan reforzando la acusación.
El abogado Miguel Ramírez explica que, una vez activada la instancia en la corte federal, el expediente entra en una fase donde el factor determinante será la cantidad y solidez de las pruebas. “No hay plazos fijos. Todo dependerá de la complejidad del caso”, señala.
Casos emblemáticos, como el del mexicano Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, muestran que estos juicios pueden tomar más de dos años antes de llegar a una sentencia, debido a la magnitud de las investigaciones y al volumen de información que debe ser evaluada en sala.
En este escenario, Marset deberá definir su postura inicial, mientras la Fiscalía expone los fundamentos de la acusación. Sin embargo, el punto más sensible radica en la posible incorporación de nuevos delitos, especialmente relacionados con narcotráfico, lo que elevaría considerablemente las penas en juego.
Dentro de la lógica del sistema estadounidense, también aparece la figura de la cooperación. La posibilidad de que el acusado aporte información sobre estructuras criminales, rutas y bienes ilícitos podría convertirse en una herramienta clave para negociar una reducción de condena.
Para el jurista, el hecho de que el caso ya esté en manos de un juez federal no es menor: implica que los investigadores han reunido un nivel de evidencia suficiente para sostener el proceso, lo que anticipa un litigio complejo para la defensa.
Así, el proceso contra Marset no solo definirá su situación legal, sino que podría convertirse en una pieza clave para desentrañar redes criminales de alcance internacional dentro de los tribunales estadounidenses.
