La incertidumbre y la desesperación acompañan a Erika, que desde el pasado 10 de junio no tiene información sobre su esposo, quien viajó a Rusia tras aceptar una supuesta oferta de trabajo y terminó siendo preparado para participar en el conflicto armado contra Ucrania.

Según el relato de la mujer, su pareja fue reclutada el 24 de abril con la promesa de desempeñar labores de seguridad para el Ejército ruso. Sin embargo, con el paso de los días, descubrió que había recibido entrenamiento militar y que sería enviado a una zona de combate.

Erika asegura que el último mensaje que recibió de su esposo fue una advertencia desesperada. Él le pidió acudir a la Cancillería boliviana para denunciar la situación y evitar que él y otros compatriotas fueran enviados al frente de batalla.

“Se quieren amotinar. Andá a la Cancillería para que eviten que vayamos al frente, porque los que van, ya no vuelven”, fue el mensaje que, según la mujer, recibió antes de perder contacto con él.

La esposa contó que su pareja le explicó que varios reclutados estaban intentando resistirse a ser trasladados a la zona de guerra, debido al temor de no regresar con vida.

El joven habría llegado a Rusia luego de completar un proceso de selección por internet. De acuerdo con Erika, llenó un formulario, recibió una respuesta de aceptación y posteriormente la organización encargada habría cubierto los gastos del viaje, el pasaporte y hasta entregado dinero para sus viáticos.

“Ese viaje fue relámpago, fue rápido. Cuando me dijo que le salió el viaje y que le mandaron el pasaje, yo no podía creerlo”, relató.

La mujer afirmó que su esposo mantuvo en reserva gran parte del proceso y que recién le informó cuando ya tenía todo preparado. Actualmente desconoce quiénes fueron las personas que lo contactaron y no cuenta con información sobre los responsables de su traslado.

El caso se suma a la investigación abierta por la Policía y el Ministerio Público sobre el presunto reclutamiento de ciudadanos bolivianos mediante falsas ofertas laborales para enviarlos a Rusia, donde presuntamente son incorporados a actividades militares.

FUENTE: EL DEBER