
El vicepresidente del Estado, Edmand Lara, afirmó que su decisión de invitar al presidente Rodrigo Paz a un diálogo responde a la necesidad de anteponer los intereses del país por encima de las tensiones internas del Ejecutivo. Aclaró que esta iniciativa no implica concesiones políticas ni renuncias a sus responsabilidades constitucionales.
La autoridad sostuvo que abrir un canal de conversación no significa aceptar disposiciones que considera contrarias a la Constitución ni moderar su postura frente a presuntas irregularidades dentro del Gobierno. En ese sentido, fue enfático al señalar que continuará denunciando hechos de corrupción, independientemente de cualquier acercamiento institucional.
Lara cuestionó la forma en la que, según indicó, se ejerce actualmente el poder, haciendo referencia a decisiones adoptadas sin consenso y a una gestión que, afirmó, intenta deslegitimar la protesta social y desconocer los derechos de los pueblos indígenas. Rechazó además cualquier intento de despojarlo de atribuciones, especialmente en el ámbito de la política exterior.
“El diálogo es una muestra de responsabilidad con el país, no un acto de sumisión”, remarcó, al tiempo de asegurar que su actuación se rige por la Constitución Política del Estado y por el mandato popular.El vicepresidente reiteró que mantiene su disposición a conversar para reducir la confrontación política y recomponer la relación institucional, aunque recordó que la concreción de ese encuentro depende exclusivamente del presidente.
Finalmente, señaló que su postura busca preservar la gobernabilidad y evitar una mayor crisis política. “Bolivia está por encima de cualquier diferencia personal o política. Yo di el paso; ahora la decisión está en manos del presidente”, concluyó.








