La primera ministra de Bangladesh renunció y abandonó el país después de que semanas de protestas contra un sistema de cuotas en los empleos públicos derivaran en violencia y se convirtieran en un desafío más general a sus 15 años en el poder. Miles de manifestantes asaltaron su residencia oficial al día siguiente de que casi 100 personas murieran en las protestas.

La marcha de la primera ministra, Sheikh Hasina, amenazaba con crear aún más inestabilidad en el país situado en la frontera con India, y que ya lidiaba con crisis como el alto desempleo, la corrupción y el cambio climático.

Horas después de que medios locales mostraran cómo la asediada líder subía a un helicóptero militar con su hermana, el jefe del ejército de Bangladesh, el general Waker-uz-Zaman, anunció que planeaba pedir consejo al presidente para formar un gobierno provisional.