La combinación de lluvia intensa y granizo desató el pasado viernes estragos en varias ciudades de Bolivia, dejando calles anegadas, viviendas afectadas y una población preocupada por posibles desbordes de ríos.
En el Distrito 1 de Alto Achocalla, en La Paz, el agua alcanzó niveles críticos tras el desbordamiento de un río, provocando la caída de muros y dañando viviendas cercanas. Vecinos denunciaron que las aguas provenían de la ciudad de El Alto y pidieron una rápida intervención de las autoridades para evitar que los daños se intensifiquen.
El impacto de la tormenta no se limitó a esta zona. En El Alto, avenidas principales se convirtieron en ríos, dificultando el paso de vehículos y transeúntes. El granizo que cayó sobre la ciudad dejó un manto blanco en plazas y calles, generando un panorama inusual y complicando la movilidad urbana.
Oruro también sufrió las consecuencias de la fuerte granizada, con calles inundadas y zonas de la ciudad parcialmente incomunicadas.
Alerta naranja por riesgo de desbordes
Ante la situación, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) emitió alerta naranja para La Paz, Potosí, Chuquisaca, Tarija y Cochabamba, vigente hasta el martes 21 de octubre. La advertencia señala ascensos repentinos o progresivos en los niveles de los ríos, con posibles desbordes en las cuencas de Beni, Chayanta, Alto Pilcomayo, Grande, Parapetí, Pilcomayo, Mizque, Caine y Rocha.
Las autoridades instan a la población a extremar precauciones, mantenerse informada y evitar acercarse a ríos y quebradas, para reducir riesgos frente a nuevas lluvias o crecidas.
