La tarde de este Viernes Santo, Monseñor René Leigue, presidió en la Catedral, la celebración de “La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo”, celebración sobria y austera en signos, conmovedora y solmene como el beso de la cruz, en la que se proclamó el evangelio de la pasión del Señor, se oró por la humanidad entera y se adoró con reverencia la cruz de Cristo.

Desde la Catedral el prelado afirmó que Dios siempre nos espera porque nos quiere, porque nos ama, porque quiere que nosotros seamos  personas  felices, y parta ser feliz, hay que dejar de lado aquello que nos aleja del otro, como es el no perdonar, que difícil es vivir así, con rencor, con rabia, con odio, porque es uno mimos que se aleja, y es uno mismo que sufre, y Dios no quiere eso para nosotros.

La celebración inició con la procesión de entrada de los celebrantes, en un ambiente de profundo silencio y recogimiento. Frente al altar, como señal de humildad, penitencia y súplica a Dios, se postraron el Arzobispo, Monseñor René Leigue, el P. Hugo, el rector de la Catedral  y el Diácono Grover Gutiérrez.

“Miren el árbol de la cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo: vengan y adoremos”. Esta es la invitación que la liturgia nos hace, en esta celebración, al momento de mostrar la cruz; mirar y contemplar a Jesús, el siervo del Señor justo e inocente, clavado en un instrumento de muerte transformado, por Él, en un medio de salvación para toda la humanidad.

A la celebración realizada en el atrio de la Catedral, donde se proclamó la Pasión de nuestro Señor Jesucristo y donde el Arzobispo, el Rector de la Catedral, P. Hugo Ara y el P. Osvaldo Peña realizaron  el rito de la adoración de la cruz, le siguió la procesión del Santo Sepulcro de nuestro Señor Jesucristo por algunas calles aledañas al centro cruceño. La estuvo encabezada por Monseñor René Leigue, el P. Hugo Ara y el P. Osvaldo Peña, acompañada un grupo litúrgico de la Catedral que animaron la oración.

Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz de la Sierra