La crisis de abastecimiento de combustibles en Bolivia se agrava. A las prolongadas filas para cargar diésel y gasolina ahora se suman largas esperas para adquirir Gas Licuado de Petróleo (GLP) en garrafas en Santa Cruz, donde vecinos denuncian dificultades para encontrar el producto y una menor frecuencia en la distribución.

Mientras continúan las filas en surtidores de distintas regiones del país, en la capital cruceña comenzaron a registrarse aglomeraciones en puntos de venta de GLP. Los usuarios aseguran que los camiones distribuidores ya no llegan con la misma regularidad a los barrios y que en varias tiendas el producto se encuentra agotado, obligando a muchas familias a acudir directamente a los centros de distribución.

La situación se suma a los problemas que enfrentan transportistas en La Paz y Cochabamba. En la sede de Gobierno, choferes reportan varios días de espera para abastecerse de combustible, mientras que en Cochabamba las filas por diésel se prolongan hasta cuatro días y la gasolina llega de manera intermitente.

Desde Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) señalaron que la alta demanda de GLP responde al incremento del consumo durante la temporada de invierno. Además, indicaron que la empresa estatal tuvo que asumir la distribución del producto debido a la paralización del servicio de engarrafado por parte de Pailón Gas.

Respecto a la escasez de carburantes, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, atribuyó parte del problema al desvío ilegal de combustibles hacia actividades de contrabando.

«No solo es un tema de YPFB, hay mafias y personas que están haciendo negocio, por eso el combustible no está llegando donde tiene que llegar», afirmó la autoridad.

La falta de combustibles también comienza a impactar en la actividad productiva. El alcalde de Fernández Alonso, Eliezer Arellano, advirtió que la situación coincide con el inicio de la cosecha de caña y la siembra de invierno de soya, por lo que pidió al Gobierno una solución inmediata para evitar mayores pérdidas en el sector agrícola.

En el trópico de Cochabamba, productores de cacao alertaron que las dificultades para conseguir combustible afectan las labores de manejo y cosecha del cultivo, comprometiendo incluso el cumplimiento de contratos de exportación hacia mercados como Holanda, Italia y Chile.

El transporte también refleja las consecuencias de la crisis. En la Terminal de Buses de La Paz, operadores informaron que varias unidades permanecen inmovilizadas mientras esperan diésel, lo que redujo la frecuencia de salidas y elevó los costos de operación.

«Estamos comprando diésel de otros lados, un poco más caro, para garantizar las salidas. A veces pagamos entre 15 y 18 bolivianos por litro», señaló uno de los transportistas.

En Santa Cruz, la reducción de micros en circulación ya afecta a miles de usuarios. Según transportistas, solo opera cerca de la mitad de las unidades, situación que incrementó los tiempos de espera y la congestión en diferentes puntos de la ciudad, mientras la incertidumbre por el abastecimiento de combustibles y GLP continúa creciendo.

FUENTE: UNITEL