Apareció un segundo diario de otro cura pederasta que abusó a, por lo menos, 70 niñas guaraníes en el municipio de Charagua, Santa Cruz. Se trata del sacerdote Luis María Roma Padrosa (+), conocido como “Lucho”, quien tuvo un supuesto acto de “arrepentimiento”, ante un notario en Cochabamba.

El caso fue publicado por el periodista Julio Núñez en el diario El País de España, que también dio a conocer el diario de Alfonso Pedrajas, quien abusó a 85 menores en su paso por América Latina, pero la mayoría en Cochabamba.

Ambos curas relataron, en sus escritos, sus actos terroríficos contra niños, niñas y adolescentes, y fueron descubiertos cuando ya habían fallecido. Nunca recibieron un castigo o fueron señalados por sus crímenes.

Las investigaciones de ambos casos fueron realizadas por el periodista por un lapso de un año.

En Piedra, Papel y Tinta, de La Razón, Núñez contó que el periódico El País consiguió publicar otro diario, que estuvo en posesión de la Compañía de Jesús, junto con una investigación canónica que la propia orden religiosa hizo con interrogatorios y pruebas de los abusos del español Roma.

Su reportaje que devela la vergonzante historia titula “Los manuscritos de Charagua”, el cual relata cómo abusaba a decenas de niñas, cómo las fotografiaba, grababa y fabricaba material pornográfico para después masturbarse con él.

“En una carta, él confesaba sus crímenes, aunque él no lo llama crimen, sino ‘debilidad’. Es algo muy terrorífico que una persona crea que eso es una debilidad”, detalló Núñez en la entrevista con Claudia Benavente, directora de La Razón.

Los escritos del cura son crudos.

“Hoy han pasado por mi cuarto 10 niñas y habré sacado unas 95 fotos de chiquitas queridas”, escribió Roma el 31 de octubre 1998, en Charagua.

Núñez constató que, tras el hallazgo del diario, la investigación canónica e informes psicológicos, la Compañía de Jesús lo encubrió, al menos, desde 2008. “La Compañía conocía esto en 2019 y no entregó este material que es un delito poseerlo. No entregaron este material a las autoridades bolivianas hasta 2023”.

El periodista destacó que la ayuda de la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesial. “Gracias a su ayuda pude contactar con esas víctimas y crear una fotografía del terror, un relato en el que se habla del encubrimiento”.

“El misionero español también ejercía un poder colonial”, añadió.

Por su parte, Edwin Alvarado, representante de la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesial, cuestionó el rol encubridor de la Compañía de Jesús en los casos de violaciones sexuales.

Reclamó que esa orden religiosa considere que los casos de pederastia en su seno sean calificados como “casos aislados”, cuando —en su criterio— corresponde a toda la orden. “La Compañía ha optado por la mentira. Dijeron que era caso aislado y que no sabían; (ahora) resulta que había cartas, diarios y varios instrumentos que comunicaban los hechos”.

Contó que la Comunidad tiene el propósito de articular a las víctimas y representarlas legalmente para abrir un proceso y que la verdad se esclarezca. “Hay que ayudar a construir la verdad que reconstruir este rompecabezas interminable”.

Develó que todos los días su organización recibe la denuncia de nuevas víctimas que deciden contar su historia, pero, particularmente, de la Compañía de Jesús. “No podemos tolerar que un sistema clerical siga permitiendo abusos a bolivianos a niños de distintas partes del país”.

Lamentó que la Compañía de Jesús “le miente” a la población y a las víctimas cuando “pretenden ayudar”, pero —según dijo — solo niegan los casos y acallan a las víctimas a través de sus “canales de escucha”.

“Siguen fomentado el encubrimiento a la impunidad”, acotó.

Este lunes, la Compañía de Jesús se pronunció luego de develarse los aberrantes hechos de violación cometidos Roma. Pidió a la Fiscalía reabrir el caso.

La institución clerical, mediante un comunicado, reconoce “con profundo pesar” que en el caso del sacerdote Roma las actuaciones de los que estuvieron a cargo de atender denuncias de abusos sexuales de niños, niñas y adolescentes fueron “negligentes, indolentes y nefastas”.

Al respecto, Alvarado dijo que es una posición “hipócrita y soberbia” por parte de la Iglesia Católica. “¿Urgir a la Fiscalía? No son los indicados ni apropiados. El País ha llevado a cabo una investigación durante un año. Lo de la Compañía es simple hipocresía”.

“La Justicia debería prohibir a la Compañía de Jesús aproximarse a las víctimas como medida cautelar para evitar que las hostiguen”, dijo Alvarado. 

El caso de Roma intentó ser indagado por la Fiscalía, pero terminó siendo archivado porque no se ubicaron a las víctimas. Luego del descubrimiento del caso Pedrajas el año pasado, la Compañía de Jesús puso recién en manos de las autoridades los legajos el 9 de mayo de entonces, cuando solo eran de conocimiento de la Curia General de la Compañía de Jesús en Roma, Italia.

LA RAZON