Casi tres años después de haberse marchado, Jerjes Justiniano Atalá regresó este sábado a Bolivia. El exministro de la Presidencia durante el gobierno de Jeanine Añez puso fin a su exilio en Estados Unidos y fue recibido en el aeropuerto de Santa Cruz por su familia y amigos cercanos, en medio de abrazos y lágrimas.
“Fueron dos años y ocho meses lejos de mi gente. Si en Bolivia existiera una justicia imparcial, nunca me habría ido”, declaró emocionado tras su arribo. Vestido de blanco y con un sombrero de saó, Justiniano expresó que su retorno simboliza una etapa de reconciliación personal y de confianza en un proceso de cambio institucional que, según afirmó, comienza a gestarse.
El exministro explicó que su decisión de volver responde a varios factores: la percepción de menor presión política tras las últimas elecciones, el llamado a los exiliados hecho por algunas autoridades judiciales y el cierre de los procesos que enfrentaba en el país. “El único caso pendiente por supuesta contratación irregular fue rechazado por la Fiscalía. Ya no existen motivos para que continúe la persecución”, aseguró.
Sobre su salida de Bolivia, aclaró que nunca huyó, sino que optó por permanecer fuera al considerar que no existían condiciones para un juicio justo. “En ese momento la justicia respondía al poder político. Hoy, sin afirmar que ya hay independencia, percibo una intención real de reformar el sistema”, señaló.
Durante su reencuentro familiar, Justiniano reconoció que el abrazo con su hijo fue uno de los momentos más conmovedores del retorno. “La distancia te enseña lo que realmente importa. Estar lejos del país y de los tuyos es una soledad que marca”, reflexionó.
A inicios de 2023, fue involucrado junto a otras exautoridades en el caso Senkata, que recientemente fue archivado, hecho que también influyó en su regreso.
En relación con la coyuntura nacional, Justiniano fue crítico. “El escenario político está tensionado, se ha perdido el respeto al voto y la guerra sucia domina la campaña. La economía no atraviesa su mejor momento y el Estado Plurinacional, lamentablemente, no cumplió con sus promesas”, manifestó.
Con su retorno, el exministro dijo cerrar una etapa difícil de su vida, aunque advirtió que seguirá observando de cerca la evolución del sistema judicial boliviano, al que considera clave para recuperar la confianza en las instituciones.
