
Después de casi cinco años de encierro en la cárcel de Miraflores, la expresidenta Jeanine Áñez regresó este domingo a Trinidad, Beni, su ciudad natal, en medio de un emotivo recibimiento de familiares, amigos y simpatizantes. La liberación se dio luego de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) anulase la condena de 10 años que pesaba sobre ella en el caso conocido como Golpe II.
En el aeropuerto Jorge Henrich Arauz, Áñez fue recibida con aplausos y muestras de afecto por quienes la acompañaron durante los años de detención. La exmandataria, visiblemente emocionada, destacó su fe en Dios y agradeció el respaldo constante de la ciudadanía. Entre los que la acompañaron se destacó la presencia de su mascota, que la recibió junto a su familia, sumando un gesto de cercanía y humanidad al momento.
Áñez recordó los días de encierro y expresó:
“Se tuvo que ir el monstruo para que yo pueda volver a la vida y para que se reconozca que nunca hubo un golpe de Estado, sino un fraude electoral que generó la crisis de 2019”.
El regreso a la vida pública fue inmediato. El sábado, Áñez participó en la investidura del presidente Rodrigo Paz, lo que marcó su reaparición en los actos oficiales y políticos tras años de procesos judiciales.
El TSJ, a través del Auto Supremo 011/2025, concluyó que en noviembre de 2019 existió un vacío de poder, descartando que se hubiera cometido un golpe de Estado contra Evo Morales. Con esta decisión, Áñez recupera su libertad y se prepara para iniciar un nuevo capítulo, tanto en lo personal como en lo político, regresando a su tierra y a la vida pública.







