La expresidenta Jeanine Áñez ofreció este miércoles sus primeras declaraciones públicas tras salir del penal de Miraflores, donde permaneció recluida por casi cinco años en el marco del caso Golpe II. Visiblemente emocionada y acompañada por sus hijos, la exmandataria agradeció el apoyo recibido y aseguró que en Bolivia “jamás hubo un golpe de Estado”.

Lo que hubo fue un clamor ciudadano para que se respete el voto del pueblo boliviano. Jamás voy a arrepentirme de haber servido a mi patria cuando mi patria lo necesitó”, afirmó Áñez ante los medios de comunicación y simpatizantes que se congregaron en el lugar para recibirla.

Durante su intervención, recordó los años de encierro que calificó como “injustos y dolorosos”, y relató las dificultades físicas y emocionales que atravesó durante ese tiempo. “Me trataron como una delincuente, sin compasión alguna. Mi salud se deterioró tanto que hoy tengo muchas lagunas mentales, pero aquí estoy, fuerte y de pie, sirviendo a Bolivia desde donde me toque”, manifestó.

Áñez sostuvo que su detención tuvo motivaciones políticas y pidió que en esta nueva etapa del país se restituya la independencia de poderes. “Espero que ya no haya perseguidos ni presos políticos. La justicia debe ser imparcial e independiente”, enfatizó.

Entre lágrimas, agradeció a su familia y a los grupos de oración que la acompañaron durante su reclusión. También pidió perdón a sus hijos por el sufrimiento que enfrentaron junto a ella. “Ellos no merecían pasar este viacrucis por mi causa. Servir a mi patria provocó que ellos también sufrieran las consecuencias”, dijo.

La exmandataria cerró su mensaje con palabras de fe y esperanza: “Gracias a Dios, a mi familia y a todos quienes nunca me dejaron sola. Que este nuevo tiempo traiga justicia y reconciliación para Bolivia”.