Varios templos de Santa Cruz ya exhiben códigos QR en sus bancas como una alternativa para que los feligreses realicen sus aportes. Desde el Arzobispado señalan que la iniciativa fue bien recibida y que no reemplaza necesariamente las formas tradicionales de contribución.

La forma de realizar aportes económicos en las iglesias comienza a cambiar con la incorporación de la tecnología. En distintos templos de Santa Cruz ya se pueden observar códigos QR instalados en las bancas, una alternativa que permite a los feligreses realizar sus contribuciones desde el teléfono celular.

La nueva modalidad llama la atención porque introduce una opción digital a una práctica que durante años se realizó de manera presencial, cuando voluntarios recorrían las bancas durante la celebración para recoger las ofrendas.

Desde el departamento de comunicación del Arzobispado de Santa Cruz explicaron que la utilización de códigos QR se está implementando en distintos templos como una iniciativa que facilita los aportes y que, hasta el momento, ha tenido una respuesta favorable entre los feligreses.

La modalidad digital también abre interrogantes sobre cómo convivirá con la tradicional colecta durante las misas. Una de las dudas es si los voluntarios continuarán pasando por las bancas con los recipientes para recibir dinero en efectivo o si, progresivamente, el QR se convertirá en una alternativa habitual para quienes prefieran realizar sus aportes mediante transferencia.

¿QUÉ REPRESENTA LA OFRENDA EN LA MISA?

Más allá del dinero, la ofrenda tiene un significado dentro de la celebración católica. La Iglesia explica que durante la liturgia eucarística los fieles presentan los dones que serán llevados al altar, mientras que la colecta de los aportes forma parte de una tradición vinculada con la participación de la comunidad y el sostenimiento de las necesidades de la Iglesia.

El Catecismo de la Iglesia Católica señala que, desde los primeros tiempos del cristianismo, junto al pan y el vino destinados a la Eucaristía, los creyentes presentaban también sus dones para compartirlos con quienes tenían necesidades.

Por ello, el aporte económico no debe confundirse con la ofrenda eucarística propiamente dicha. La presentación del pan y el vino corresponde al ofertorio y tiene un significado litúrgico propio dentro de la misa.

Además, la normativa de la Iglesia contempla las ofrendas de los fieles como una contribución al sostenimiento de los ministros y de las actividades eclesiales, y establece que quienes no puedan realizar una ofrenda no quedan por ello excluidos de la celebración.

UNA NUEVA FORMA DE APORTAR

Con los QR, el feligrés puede decidir directamente si realiza un aporte y hacerlo desde su celular, sin necesidad de esperar el paso de la colecta por las bancas.

Esto supone también un cambio en la experiencia tradicional de la misa: ya no necesariamente será necesario llevar dinero en efectivo o realizar un aporte en el momento en que pasa el recipiente de la colecta.

Sin embargo, la implementación de esta herramienta no significa, al menos por ahora, que las formas tradicionales de aporte hayan desaparecido. La información proporcionada por el área de comunicación del Arzobispado señala que el QR funciona como una alternativa adicional para los feligreses.

La tendencia refleja cómo las nuevas tecnologías comienzan a incorporarse incluso en espacios donde durante décadas las contribuciones se realizaron exclusivamente en efectivo.

Así, el tradicional recorrido del bolsito por las bancas empieza a compartir espacio con una opción que cabe en la pantalla de un teléfono: un código QR que permite aportar de manera voluntaria, rápida y digital.