La Iglesia Católica y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB) reiteraron este martes su pedido para instalar una mesa de diálogo entre el Gobierno y los sectores movilizados, en medio de la escalada de conflictos y bloqueos que ya cumplen tres semanas en el país.
El secretario general de la Conferencia Episcopal de Bolivia, Giovani Arana, expresó su preocupación por los hechos de violencia registrados en La Paz y lamentó que hasta el momento no exista una respuesta positiva para iniciar conversaciones que permitan pacificar el país.
“Pedimos a todos los actores políticos y sociales detener las medidas violentas. La población está sufriendo las consecuencias de este conflicto”, afirmó.
Las declaraciones surgen luego de los enfrentamientos ocurridos el lunes entre manifestantes y efectivos policiales en la sede de Gobierno, hechos que dejaron personas heridas y daños materiales.
La autoridad eclesiástica señaló que la violencia no puede convertirse en el camino para resolver las demandas sociales y cuestionó la radicalización de algunos sectores.
“Las reivindicaciones pueden ser legítimas, pero no compartimos la manera en que se están llevando adelante”, indicó Arana, al advertir que los principales afectados son los ciudadanos que enfrentan dificultades para acceder a alimentos y productos básicos debido a los bloqueos.
Asimismo, sostuvo que la Iglesia rechaza cualquier acto de violencia sin importar el sector del que provenga y pidió priorizar el bienestar de la población antes que intereses políticos o sectoriales.
Arana también observó que el Gobierno no logró atender oportunamente las demandas sociales y consideró que existe una falta de comunicación que dificulta la construcción de acuerdos.
Finalmente, insistió en la necesidad de generar espacios de concertación para evitar que el conflicto continúe agravándose y provoque mayores perjuicios económicos y sociales en Bolivia.
