La Iglesia católica en el oriente boliviano anunció la decisión de renombrar el conocido “puente San Diablo”, ubicado en la jurisdicción eclesiástica de San Ignacio de Velasco, como “puente San Jorge”, en una medida que busca marcar distancia con prácticas rituales consideradas incompatibles con la fe cristiana.
La determinación fue asumida por el obispo de San Ignacio de Velasco, monseñor Robert Flock, quien explicó que la medida surge como respuesta pastoral frente a hechos de extrema violencia registrados recientemente en la región, entre ellos el asesinato de una niña de ocho años que, según investigaciones preliminares, habría sido ofrecida en un supuesto ritual.
En una entrevista con la agencia ACI Prensa, el prelado advirtió sobre la vigencia de creencias que mezclan superstición, violencia y elementos que calificó como satánicos, y sostuvo que este fenómeno fue tolerado e incluso promovido en el pasado bajo el discurso de la revalorización de “cosmovisiones ancestrales”, aun cuando estas contradicen principios fundamentales del cristianismo.
Flock remarcó que ningún contexto cultural o espiritual puede justificar el sacrificio de personas, y afirmó que la Iglesia actuó de inmediato tras conocerse el crimen, enviando a un sacerdote para realizar una ceremonia de reparación y oración en el lugar de los hechos, como gesto de rechazo y pedido de perdón a Dios.
El nuevo nombre elegido, “San Jorge”, responde —según explicó— a su profundo significado simbólico dentro de la tradición cristiana. San Jorge es venerado en Bolivia como el santo que derrota al dragón, imagen que representa al mal y a la violencia, y que históricamente exigía la entrega de víctimas inocentes.
El obispo confirmó que el cambio de denominación ya fue definido y que no será sometido a consulta con instancias gubernamentales, amparándose en la autonomía de la Iglesia y en los acuerdos vigentes entre el Estado boliviano y la institución eclesial. Añadió que la instalación de nueva señalética se realizará en su debido momento.
Finalmente, monseñor Flock llamó a la población católica a asumir un compromiso más coherente con su fe, señalando que problemáticas como la corrupción, el narcotráfico, la violencia y la degradación moral continúan afectando al país. Afirmó que la transformación social solo será posible a través de una conversión personal y colectiva basada en valores cristianos.
