Un hecho fuera de lo común sorprendió a los habitantes de Yurimaguas, en la región Loreto, cuando un hombre, dado por muerto y cuyo velorio estaba en curso, apareció caminando ante el asombro de sus familiares. Se trataba de Julio Saurin, quien había sido reportado como desaparecido y cuya familia, en un trágico error, confundió su cuerpo con el de otra persona hallada sin vida en el río Huallaga.

La confusión derivó en la organización de su sepelio, hasta que el propio Julio irrumpió en el funeral, generando un desconcierto total entre los asistentes. Su madre, al verlo con vida, corrió a abrazarlo entre lágrimas, mientras los demás familiares intentaban asimilar lo sucedido.

Confusión de identidad y el velorio equivocado

La cadena de errores comenzó cuando las autoridades encontraron el cuerpo de un hombre ahogado en el río Huallaga. Al no haber familiares cercanos que pudieran identificar al fallecido, Sixto Saurin, hermano de Julio, fue convocado para el reconocimiento. En ese momento, observó una marca en el brazo del cadáver, similar a una cicatriz que su hermano tenía debido a un accidente de trabajo. Esta coincidencia fue suficiente para que la familia asumiera que se trataba de Julio.

Confiados en su conclusión, los familiares realizaron los trámites para retirar el cuerpo y organizaron el velorio en su honor, sin imaginar que su verdadero pariente estaba con vida.

El inesperado regreso

Mientras su familia lloraba su muerte, Julio Saurin se encontraba en su chacra en el distrito de Shucuhsyacu, a donde había viajado para trabajar. Sin un teléfono celular ni medios para comunicarse, estuvo completamente desconectado durante varios días, lo que llevó a que su ausencia fuera interpretada como una desaparición.

Al regresar a Yurimaguas, Julio se encontró con la escena de su propio velorio. Al ingresar a la casa donde se desarrollaba la ceremonia, se produjo un momento de shock entre los presentes. Su madre, al verlo, corrió de inmediato a abrazarlo, sin poder contener el llanto. Otros familiares y amigos, aún confundidos, tardaron en reaccionar ante la inesperada aparición.

El desconcierto fue absoluto. La familia, que había pasado días en duelo y organizando el sepelio, se encontró de golpe con la realidad de que su pariente nunca estuvo desaparecido.

Gastos funerarios innecesarios

Tras la confusión, los Saurin no solo vivieron una experiencia emocionalmente abrumadora, sino que también enfrentaron una carga económica inesperada. Según informaron, habían gastado más de 6.000 soles en los arreglos del velorio, incluyendo el ataúd, las flores y la organización de la ceremonia.

Mientras la familia Saurin aún asimilaba lo ocurrido, surgió otra pregunta: ¿quién era realmente el hombre que habían velado? Al no contar con documentos ni familiares que lo identificaran, las autoridades procedieron a enterrarlo como NN en el cementerio de Yurimaguas.