La guerra en Oriente Medio entra este sábado en su segundo mes, con ataques continuos entre Israel e Irán y un impacto creciente sobre la población civil y la economía mundial. Mientras Estados Unidos asegura que sus objetivos militares se podrían cumplir en dos semanas, las ciudades de Teherán y Tel Aviv siguen bajo bombardeos.
Desde la capital iraní, reportes de la AFP describen múltiples explosiones y columnas de humo elevándose al amanecer. El ejército israelí afirmó atacar “objetivos del régimen terrorista” en la ciudad. Por su parte, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó que la central nuclear de Bushehr sufrió su tercer ataque en diez días, sin que se registraran daños en el reactor.
En Tel Aviv, un misil cargado con munición de racimo dejó un muerto y dos heridos, además de causar daños graves a un edificio residencial. Este tipo de armas, prohibidas internacionalmente, presentan riesgos prolongados para los civiles.
El conflicto, iniciado el 28 de febrero con operaciones conjuntas de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha provocado alteraciones significativas en el suministro global de petróleo y gas, así como una crisis humanitaria que afecta a millones de personas.
Estados Unidos: objetivos y despliegue militar
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que Washington alcanzará sus metas sin necesidad de desplegar tropas terrestres, aunque informes señalan que 10.000 soldados adicionales podrían ser enviados a la región. Por su parte, Irán advirtió que cualquier invasión elevaría los precios del petróleo y recomendó a los civiles evitar instalaciones con presencia militar estadounidense.
Expansión del conflicto en la región
El ataque iraní a la base aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudita dejó varios soldados estadounidenses heridos, mientras que Emiratos Árabes Unidos reportó impactos de misiles de crucero y drones. En Líbano, los combates se intensificaron tras los ataques de Hezbolá contra Israel, lo que derivó en bombardeos israelíes en el sur del país y en los suburbios de Beirut.
El último balance oficial indica más de 1.100 muertos y un millón de desplazados en Líbano, mientras que los civiles de toda la región continúan atrapados en un conflicto que no muestra signos de solución a corto plazo.
